viernes, 28 de agosto de 2015

#Galifornia

Hoy me desperté inquieta. Seguía en la cama y podía ver la luz colándose a raudales por las rendijas de las persianas. ¿Sol? Me pregunté casi con pavor. Hice un esfuerzo por levantarme y acercarme a la ventana. Suspiré de alivio. A pesar de la intensa claridad, la lluvia repicaba suavemente contra el cristal. Otro día de tregua.

Bajé de buen humor a la cocina y, mientras calentaba la leche para el desayuno, decidí abrir la puerta. Una brisa húmeda de 17 grados me acarició la espalda. Sonreí a pesar del frío. El microondas me invitó a entrar de nuevo y, con un tazón de Colacao humeante a mi lado, abrí el Facebook confiada. Cuando terminé de ponerme al día, me atreví con Instagram e incluso con Twitter. Nada. Sentí una oleada de satisfacción recorriéndome la espina dorsal. «Mordor 1 – Galifornia 0», pensé casi en voz alta.

No se crean que soy una desaprensiva que odia el calor, el verano y el buen tiempo. Pero ya basta. Basta de inundar las redes sociales con fotos de arena blanca, sol a borbotones y aguas cristalinas. No me molesta que vayáis a la playa ni siquiera que publiquéis vuestras fotos. Aunque reconozco que si una ola circuitease vuestros smartphones, tampoco lo iba a sentir. Lo que de verdad me jode es que subtituléis #Galifornia y os consideréis ingeniosos.

¿Se puede saber qué vendéis? ¿Alguien en su sano juicio querría que Galicia fuese California? De acuerdo que tiene más de 300 días de sol al año y una media de 23 grados. ¿Y? ¿Dónde habéis dejado vuestro espíritu de anuncio de Gadis? La lluvia nos protege. Evita que nos invadan los bárbaros pertrechados con su ladrillo, su sombrilla y su cultura de chancla cangreja. #Galifornia. Debería de daros vergüenza.

Los que de verdad queréis presumir de Galicia, salid a la calle, tirad de paraguas y disparad vuestras fotos. Este es nuestro clima y yo por lo menos, me siento orgullosa. Para los demás, que sepáis que cada vez que escribís #Galifornia muere una estrella de mar, se funde el fusible en un cuarto de baño y os ganáis un unfollow (el mío). Ale, ahora a disfrutar de Mordor!

Foto: Xoán Rey