miércoles, 24 de diciembre de 2014

Palabras

Dice el señor Feijoo en su discurso navideño que este año volvieron algunas palabras. Habla de autoestima, optimismo y empleo. Recuperación. Enumera la tecnología, el turismo, la sanidad y el conocimiento. Y sigue: igualdad, bienestar, cooperación, investigación y naval. La lista es más larga, pero he escogido mis favoritas.

Las cosas que se dicen hay que demostrarlas. Si no, es mejor quedarse callado. Eso me dijo una vez un ligue antes de darme puerta. No le faltaba razón, así que vamos a ello. Voy a dejar la autoestima y el optimismo para el final. Empleo. Al acabar noviembre, el número de parados gallegos subió en 4.588 hasta quedarse en los 248.632. Fue el mayor aumento en términos absolutos de todo el Estado, solo por detrás de Baleares.

Sanidad. En Lugo, las personas que necesitan un tratamiento oncológico tienen que recorrer una media de 250 kilómetros -en una travesía penosa- para cada sesión de radioterapia. El HULA se abrió como uno de los hospitales de referencia europea y el centro sanitario más grande de Galicia. Era el año 2010. Hoy sigue sin ofrecer servicios de radioterapia, hemodinámica y medicina nuclear. Los vecinos han creado «La ruta del cáncer» en señal de protesta.

A los extranjeros les gusta Galicia. El turismo batió un nuevo récord, hasta octubre la comunidad recibió más de 920.000 visitantes de otros países. Pero no basta. En la cara B les contamos que la sobreoferta turística aboca a los hosteleros gallegos a cerrar camas un año tras otro de forma irreversible y cíclica. De las 73.000 plazas ofrecidas en septiembre, el sector prescindía en noviembre de más de 10.000.

«La representatividad de las mujeres en las áreas de dirección de las empresas gallegas se sitúa por debajo del 30% y concentran su actividad mayoritariamente en actividades administrativas», datos oficiales. Eso sin meternos en las diferencias salariales abismales para un mismo puesto de trabajo. Igualdad. Nada más.

Autoestima y optimismo las he dejado para el final porque es lo que le quiero pedir esta noche a Papá Noel. Por lo menos un 20% de la cantidad que debe dejarle debajo del árbol al presidente de la Xunta para que, con el panorama que tiene, tenga las pelotas de lanzar semejante mensaje navideño.


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