lunes, 31 de diciembre de 2012

Un 2012 de bolsillo

2012 se va. ¡Y lo que nos ha costado llegar hasta aquí! Si lo recordáis, el año arrancó con una huída premonitoria, la de Francesco Schettino. El capitán del Costa Concordia que abandonaba el barco dejando atrás a pasajeros y tripulantes. 32 personas murieron. En nuestro país el Supremo condenó a Garzón por las escuchas ilegales en el caso Gürtel, días después de que Camps y Costa fuesen declarados «no culpables» por un jurado popular. Febrero fue el mes de la reforma laboral. Y en Marzo llegó la huelga.
«Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir». Es 18 de Abril. 24 horas antes, Cristina Fernández de Kirchner expropia YPF. Y antes de cambiar la hoja en el calendario, Guardiola dice adiós al Barça. «No va a haber ningún rescate de la banca española» anuncia Rajoy. Y 15 días después, entrado Mayo, se bajó los pantalones. Eso sí, por 100 mil millones. Rodrigo Rato dimitió como presidente de Bankia.  Y los merengues inundan Cibeles.
Es jueves cuando Carlos Dívar anuncia su dimisión como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Y Rafa Nadal se lleva otro Roland Garros. Ya van 7! Al calor de Julio, Rajoy esgrime la subida del IVA y el recorte salarial a los funcionarios. Mientras, al otro lado del charco, James Holmes (de 24 años) se viste de negro, se coloca una máscara anti-gas, y tirotea a medio centenar de personas que disfrutan del estreno de Batman. 12 mueren en el acto. España gana la Eurocopa.
Agosto se salda con 17 medallas en los juegos de Londres. 3 son oros. También con un nombre, Cecilia Giménez, la anciana que desfiguró el Ecce Hommo de un santuario de Borja.
La prima de riesgo supera los 610 puntos y Cataluña pide rescate por valor de 5.023 millones de euros. Es Septiembre y Espe anuncia que se va. 25-S.
Era Otoño cuando el austríaco Félix Baumgartner se convierte en el primer hombre en superar la barrera del sonido saltando desde la estratosfera. En Galicia Feijoo revalidaba su mayoría. Y en el Parlamento Wert soltó aquello de «españolizar a los alumnos catalanes». Octubre fue también el mes de Sandy, que se cobró 113 vidas. Y en nuestro país vimos el primer caso de suicido por deshaucio. Fue en Granada. El paro supera ya el 25%.
Noviembre fue el mes del Madrid Arena, de los matrimonios homosexuales, de la reelección de Obama y del descalabro de Mas. Tiene lugar la octava huelga general de la democracia. Y Palestina se convierte en Estado Observador. Cerramos el año con la detención del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán por alzamiento de bienes y blanqueo de dinero. Es 15 de diciembre y otro chaval estadounidense, Adam Lanza esta vez, es el protagonista de una nueva matanza. Esta vez en un colegio. 20 niños mueren. También 6 adultos.
Decían los mayas que el 21 de este mes cambiábamos de ciclo. Yo esta noche brindo porque lo notemos pronto.

«No guardes nunca en la cabeza aquello que te quepa en el bolsillo».  Albert Einstein

miércoles, 26 de diciembre de 2012

FERROL

Recuerdo la primera respuesta que di cuando empecé a trabajar en Ferrol y alguien me preguntó qué opinaba de la ciudad. Sombría, dije. Pensé después que aquel aire taciturno no lo desprendían las calles, sucias y rotas. Provenía, más bien, de un gesto fugaz que saltaba entre las caras. Una mezcla de rencor y recelo diáfanos en algunas miradas.
Más tarde lo supe. Ferrol molesta. Y los ferrolanos lo saben. Es una certeza tan arraigada en su ADN como su derecho a la existencia. Su capacidad marítima, trabada durante años por la fusión de lo militar y lo naval, se ha visto mermada por el devenir de los tiempos. Mientras la consolidación de la paz apartaba la Defensa de la mesa de las prioridades, los ferrolanos no pudieron más que asistir al desmantelamiento paulatino de lo que creían su ciudad. En esas estamos.
Con el tiempo aprendí a ver que entre la inquina y el mosqueo se criba por sus ojos el ansia de vida. De supervivencia. Recuerdo la primera respuesta que di cuando empecé a trabajar en Ferrol y alguien me preguntó qué opinaba de la ciudad. Sombría, dije. Siempre pensé que lo más inquietante de las tormentas son los rayos de sol que se cuelan entre las nubes negras. Porque cuanta más fuerza desprende la luz, más siniestras se tornan las sombras.
Ferrol ha sido condenado a muerte, pero morirá matando. Porque a Ferrol lo visten sus sombras, pero se define por sus luces.