lunes, 15 de octubre de 2012

El «voto útil»

A seis días de echar las papeletas en las urnas, el porcentaje de indecisos en Galicia ronda el 40%. Los políticos están nerviosos. A estas alturas, la intención de voto arroja un resultado apretado entre la continuidad de los populares y una posible coalición entre la izquierda y el nacionalismo. El desasosiego de quienes nos representan es por tanto comprensible, en tanto en cuanto está en juego el calor de muchas posaderas para los próximos cuatro años.
Por un lado los populares. Candidatos a la relección. «Crisis» es la décima palabra de su declaración de intenciones. Y en ella pivotan todo el desarrollo de sus propuestas. Palabras como austeridad, sostenibilidad y control ocultan y rodean una realidad que hace presagiar recortes, ajustes y mano dura. Los socialistas, en un jugar el juego de los otros, destacan en primer término el desempleo. Su programa es una apuesta a ciegas por el crecimiento económico, la garantía del Estado del Bienestar y la mejora –no se rían- democrática. Aunque el contrato del PsdeG con la ciudadanía más bien parece el contraprograma del PP, al que citan 23 veces. El capitalismo neoliberal es el culpable para los nacionalistas. Y así lo deja patente en la primera línea de su escrito el BNG. A través de un lenguaje claramente bélico, plantea una apuesta por el autogobierno y la política social, ingredientes indispensables –dicen- para salir de ésta. Citan al PP 34 veces.
Si me preguntasen a mí quién ganará las elecciones autonómicas gallegas del 2012 diría sin temor a equivocarme que el hartazgo. Lo sé porque ya ha arrasado. Podremos hacer todas las lecturas habidas y por haber el día 22. Destripar el récord de abstención, el crecimiento de los votos en blanco o las rodajas de chorizo dentro de los sobres electorales. O quizá analicemos la caída del PP, su mayoría absoluta, el bipartito que se nos viene encima o el tripartito que nos desgobierne en años venideros. No importará. El fastidio que nos causan los casos de corrupción, los enchufismos, el «tú más», «tú peor», la falta de soluciones, la mediocridad y la necedad en aquellos que se postulan como la solución siendo el problema, es mayor a cualquier intención de voto.
A nadie se le escapa que en los últimos años, desde este rincón, he aprovechado para hacer apología al voto en blanco. Y sé que me echo a la chepa a los abanderados de esa ordinariez llamada «voto útil». No me importa. Sueño en cada convocatoria electoral con que los ciudadanos sepan decir con la papeleta lo que tanto gritan en la calle. «Que no nos representan, que no». Y sueño que, ilegitimado por una avalancha de votos en blanco sin precedentes, el vencedor del último circo democrático tenga que proclamar -con un dulce tembleque en la voz- que la victoria se la lleva el clamoroso rechazo ciudadano. Y sueño con Rajoy echándose las manos a la cabeza. Y con Rubalcaba justificándose entre balbuceos. Y los nacionalismos callados con el descrédito del sobre vacío. Y todos con el calor en la cara de la bofetada democrática. Eso sería un voto útil.
Sé que el 22 pasará lo que pasa cada domingo, siendo lunes. Nos levantaremos con la cabeza embotada y en la boca pastosa la promesa de que no volveremos a cometer excesos. Sé que sólo habrá que esperar al próximo día de fiesta, para embriagarnos de nuevo con el garrafón de promesas vacías de unas y otras barras, eso es lo de menos. Algún día alcanzaremos la madurez democrática. Aunque ese día no está próximo.

2 comentarios:

  1. He elegido tu blog como uno de mis cinco ganadores del premio Liebster blog. Este galardón ayuda a que se conozcan los blogs. Puedes entrar en mi blog y saber más sobre este galardón http://ildadixit.blogspot.com.es/2012/11/gracias-espana.html

    ResponderEliminar
  2. Me pillaste muy fuera de juego y hasta arriba de trabajo. Me encanta la iniciativa y recibo con honores este premio. Seguiré echando broncas desde mi rincón. Un abrazo!

    ResponderEliminar