lunes, 23 de abril de 2012

La bolsa, la gota fría y la masa enfurecida

Hemos roto el suelo de los 7.000. Las páginas de economía han pasado en unos años, no muchos, de ser las marginadas de la prensa a copar todas las portadas. Términos como Ibex, Prima de Riesgo o Déficit se han convertido en algo tan familiar como el pan, la sal o el bar de la esquina. Dicen que la rutina genera seguridad para el que vive preso de ella. Pero lo cierto es que nos hemos enfangado en un bucle insoportable, donde cada día leemos que la depresión financiera se agudiza en niveles superiores a los alcanzados hasta el momento. Y como batimos un récord diario, nos inmunizamos a esas informaciones que tratan cada vez de cubrirse con el término más dramático posible. La idea es vender.
Cuando se nos han fundido los plomos y las cifras bailan en nuestra cabeza borrachas perdidas por el simple tumulto, tropezamos con la crónica social. Las caras de la crisis. Los recortes que imponen los gobiernos, para sacarnos de la recesión en la que caemos sin remedio precisamente por tratar de salir de ella, se recogen en miradas. No importa que sea la de un paciente, la de un profesor, la de un jubilado, un parado, un becario, un empresario o un mariscador. No importa porque todas dicen lo mismo: cabreo. La mala leche nos sale porque intuimos que quienes nos mandan nos quitan a nosotros lo que no se quitan a ellos. Nos hierve la sangre porque vemos desfilar por el banquillo de los acusados a quienes, sin rubor, meten mano en las arcas después de haber pasado el cepillo apelando al cinturón, la colectividad y el Padre Nuestro. El bombardeo hace su efecto, porque a muchos ya se la resbala todo esto.
Se denomina fenómeno de la gota fría a una masa de aire que, demasiado caliente en superficie, asciende con velocidad y al llegar a alturas elevadas provoca tormentas y lluvias abundantes y frías generadas por la diferencia de presión.  Yo les digo una cosa. Sigan calentando a la masa enfurecida, generen la burbuja de irritación y siéntense a ver qué pasa. Aunque yo de ustedes cogería algo más que un paraguas.
Y sí, el Ibex hoy cerró en los 6.846 puntos.

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