miércoles, 7 de marzo de 2012

Violencia estructural

Y yo que le tenía por un hombre sensato. Alberto Ruiz Gallardón, el ministro de Justicia de nuestro país, ha dicho hoy en el Parlamento que las mujeres se ven sometidas a una "violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo” lo que según él las obliga a abortar. Relean, que está bien escrito.
Señor ministro, unas palabras: Violencia estructural es la que nos inflige el Gobierno cada día subyugándonos con unas reformas que no votamos. Violencia estructural es aquella a la que nos someten los bancos y el sistema financiero, que ustedes (lejos de cobrar responsabilidad alguna) amparan y protegen. La politización de la Justicia, de los medios de comunicación y del personal administrativo, eso es violencia estructural. Lo es también que los pobres sean más pobres cada día y los ricos se jubilen con sueldos vitalicios cada vez más altos. Violencia estructural es la que consiente y malcría la economía de mercado amén de pisotear a quienes la hacen posible. Y en definitiva, la violencia estructural es la que posibilita que tengamos ladrones dirigiendo nuestras instituciones y payasos arengando estupideces en las tribunas públicas. Usted es buen ejemplo.
La ley del aborto aprobada por los socialistas era un coladero. De acuerdo. Pero las palabras del ministro son una infamia. Amigos populares, ¿quieren que este país procree? Pues pongan el talonario sobre la mesa y hagan de la conciliación laboral y familiar una realidad. Verán cómo nos ponemos a ello. Y si lo que esconden tras sus palabras es simplemente un «llenarse las urnas de votos», hágannos un favor a todos los que seremos víctimas de su voluntad católica y de su ineptitud política: Ahórrennos oír también sus payasadas panfletarias.  
Decía la novelista británica Mary Anne Evans que «nadie puede ser sensato con el estómago vacío», me consta que ustedes comen bien. Demuéstrenlo.

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