lunes, 22 de agosto de 2011

Equis, uve, palito

¿Qué os pasa a los jóvenes? La pregunta me cayó hace unos días en una cafetería. Mientras sopesaba la respuesta, varias imágenes cruzaron de golpe mi mente. Recordé a un crío de sudadera roja protegiéndose la cara con la capucha a la salida de los juzgados en el Reino Unido, lo habían detenido a raíz de los disturbios que medraron de Tottenham el cuatro de agosto. Vi también una pancarta apostada en la Puerta del Sol que rezaba «No somos anti sistema, el sistema es anti nosotros» y escuché a un joven coruñés decir que en el Obelisco «hay más drogadictos que indignados». La cabeza vuela hasta la visita del Pontífice este fin de semana. Entre las miles de imágenes de la JMJ una se impone, insoportable, por encima del resto: «Benedicto, equis, uve, palito». Lo corean unas niñas, y no tan niñas, ante un micrófono de la Sexta. Acompañan los cánticos con una coreografía ensayada; sus brazos dibujan la X, la V y la I. Por buscar todas las caras del prisma, también le di un repaso a las cifras. Hace apenas unos meses la Encuesta de Población Activa revelaba que la tasa de desempleo de los menores de 30 años superaba con creces el 42%. Y otras palabras, «hay mucho vago», que resuenan a ritmo de GinTonic un lunes a las cinco de la tarde. Pensé en los tópicos: en la apatía, el medaigualismo, la rebelión congénita y los granos. No en el acné, sino en la figura literaria que supone para muchos la juventud mal entendida. También reparé en esa adolescencia eterna a la que alguien nos condenó hace un tiempo. En las redes sociales. En nuestro narcisismo.
¿Qué os pasa a los jóvenes? Sonreí mientras escrutaba a mi interlocutor. ¿Qué nos pasa? Que nos educasteis vosotros.