martes, 22 de marzo de 2011

MUNICIPALES 2011: Del acné y sus remedios

Queda exactamente un mes para las municipales. Y ya estamos hartos. El tercer problema de nuestro país, después del paro y de la economía, son ellos: Los políticos. Lo dice el CIS y se respira en la calle. Hartos de las prohibiciones, de las corruptelas, de los transfuguismos, de las trifulcas competenciales y del paripé.
¿Se han fijado en los periódicos? Pasamos las páginas de Libia y las de Japón y lo único que tenemos son inauguraciones: Primero que si el Gaiás, después la ampliación de Alvedro, la depuradora de Bens, el centro de salud Novo Mesoiro, la Tercera Ronda –que eso sí, va por tramos- y hasta un centro de interpretación para el dolmen de Dombate. Parece hasta cómico.
La cuestión es que mientras ellos nos entretienen con fotos, con placas y cintas de terciopelo, las letras de los periódicos se van en metros cuadrados, en millones invertidos, en prestaciones y un bla, bla, bla, ficticio que no deja espacio a las ideas. Ni a las de unos ni a las de otros. Y ¿saben qué? Que las ideas no salen porque no las hay.
El PSOE tiene un problema gordo: Zapatero. Su imagen se ha venido abajo y desde su grupo ya no saben cómo remontarla. Lo que antes suponía un as, se ha convertido en una losa. La solución: sacarle del medio. El 3 de abril la campaña socialista no arranca en Vistalegre, lo hará en Murcia. Arrinconado con un acto discreto, ZP aguarda en un segundo plano que sus candidatos locales y regionales hagan su trabajo. Su gesto ha sido aplaudido por sus barones, aunque alguno, por lo bajini, murmura ya que ha llegado tarde.
Desde el PP las cartas son muy diferentes. No tienen un líder fuerte, pero todos han hecho piña alrededor de Mariano. De momento, señalar con el dedo en la misma dirección -Zapatero- y refunfuñar, surte efecto. Los populares han comenzado una guerra de desgaste que saben, se cobrará la cabeza socialista. Y mientras tanto, a esperar y a sacar pecho de marca. Deberían tener cuidado los de la gaviota porque parece que lo de Cascos no ha sido más que un grano. Pero quién sabe, algunos granos supuran.
El día 28 se cierra el chiringuito de descorrer la cortinilla y yo me pregunto qué inventarán para camuflar los censos inflados y toda la mierda que volverá a aflorar por puro aburrimiento. Queda exactamente un mes para las municipales. Qué miedo, tal vez a alguno se le dé por pensar.

martes, 1 de marzo de 2011

A toda mecha por la M-30

La escalada de violencia en Oriente Próximo empieza pasarle factura a Occidente. Y mientras el precio del barril de Brent (el crudo por el que nos medimos en Europa) alcanza ya techos históricos, Zapatero se pone en guardia. Escaldado de la palabra crisis y de su falta de previsión en 2008, al jefe del Ejecutivo español le ha faltado tiempo ahora para echar mano de asesores y plantear un paquete de medidas. Pero ya lo pinta claro el refrán: las prisas son malas consejeras.

No voy a discutir aquí si la medida de reducir de 120 a 110 km/h la velocidad en autovías y autopistas es efectiva o no para ahorrar de energía. Aunque eso sí, parece que en la consideración se han dejado fuera unos cuantos factores: las cajas de cambios, la resistencia de los neumáticos, la aerodinámica del vehículo o la forma de conducir de cada uno. Pero digo que no voy a discutirlo porque lo que a mí me interesa analizar de la medida no es el contenido en sí mismo, sino las formas. Las dichosas formas, que siempre se las pasan por el forro.
Alguno me rebatirá que son medidas de urgencia y la función de un gobierno responsable, pero sinceramente, que somos extremadamente dependientes del petróleo exterior lo sabemos desde el año 73. Me gustaría saber qué Gobierno se ha planteado en serio enseñar a sus ciudadanos a manejar un coche, porque mucha restricción de velocidad y mucho control de alcoholemia, pero cada día nos jugamos la vida en las carreteras porque papá Estado otorga el permiso al primero que se para ante un semáforo en rojo. También quisiera preguntar si alguien ha trazado alguna vez algún plan que apueste por la diversificación energética sin que le dé la risa, porque mucho molinillo de viento y mucha placa solar, pero al final se demuestra que no es más que un montón de chatarra que no genera nada más que camuflaje ecológico.
Estamos en el punto de siempre. Sale mucho más rentable prohibir que educar y que invertir. Así nos va, a salto de mata entre una crisis y otra, exprimiendo al máximo los exiguos tiempos de bonanza y buscando culpables para señalar con el dedo en los interminables tiempos de recesión.

Políticos míos, Guttenberg, el ministro de Defensa alemán, tuvo que dimitir porque la población descubrió que había plagiado parte de su tesis. Aquí no se molestan en plagiar nada porque nadie les exige nada. Pero sigan, sigan con sus políticas de pegatina y de quita y pon, y ya veremos qué pasa en las urnas.