lunes, 21 de noviembre de 2011

21N ¡A barrer el confeti!

Sabíamos que el 21 de noviembre nos despertaríamos con esta noticia: «El PP gana las elecciones». La única incertidumbre giraba en torno al cómo. Y al cuánto. Desveladas las incógnitas, poca sorpresa. Triunfo popular. Batacazo socialista. Auge nacionalista. El resto son notas de color y cifrado de hemeroteca. «Rajoy supera el récord de Aznar». «Rubalcaba sufre la peor derrota del PSOE». «La izquierda abertzale vuelve al Congreso». Ahora con los muebles en su sitio. O en el sitio que les hemos otorgado. (Que no es lo mismo, pero se parece). Toca barrer el confeti y pedirle al DJ -al de Génova especialmente- que se vaya para su casa.
Entre las tareas ingentes que tiene por delante el presidente electo, una urge sobre el resto: Tranquilizar a los mercados. «Que me den algo más de media hora», pedía Mariano Rajoy antes de los comicios. Poco más tendrá. A las puertas del 20N los titulares los copaba la Prima de Riesgo. Que nadie sabe lo que es, pero nos acojona a todos. Por hacer una aproximación de la situación financiera de España, en castellano, tener alta la Prima de Riesgo (de la que nos basta saber que es un indicador económico) es como ir a pedir un préstamo al banco con un descubierto en la cuenta. Ellos saben que no pagaremos y por mucho que subamos los tipos de interés, no verán el negocio por ningún lado.
Europa no entiende de velocidades españolas. Si el traspaso de poderes requiere su tiempo, que se lo tomen, pero quizás antes de cambiar los bonsáis por orquídeas en los pasillos de la Moncloa, Rajoy debiera escoger ya su interlocutor con la UE. No quisiéramos que llegase la señorona fenicia a meter las narices donde nosotros ya metimos la mano.

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