martes, 21 de junio de 2011

Érase una vez, la Tercera Ronda

Érase una vez que se era un alcalde, una conselleira y una ministra. Corría el año 2007 en una norteña ciudad de Galicia. Para variar, hablo de Coruña. Los astros sonreían y los planetas se alineaban para que el alcalde (Javier Losada), la conselleira (María José Caride) y la ministra (Magdalena Álvarez) pertenecieran al mismo partido. Eran otros tiempos, de cebada infinita y de créditos interminables. Y la palabra crisis, la esbozábamos gracias a algún eco borroso que nos llegaba de los libros de historia. Fue entonces, en la era de la abundancia, cuando el alcalde, la conselleira y la ministra se pusieron manos a la obra con una de las pretensiones más ambiciosas del gobierno local: la Tercera Ronda. ¡Qué bien se navega con el viento de popa!
La Tercera Ronda se pensó como una infraestructura vital para la ciudad. No sólo constituía la primera autovía de entrada, libre de peajes, sino que daba además respuesta a la eclosión inmobiliaria que el municipio experimentaba en la Zapateira, ayudando a descongestionar también los accesos al casco urbano. Una necesidad obvia para la urbe y que, como toda gran obra que promete solucionar el problema de un nutrido grupo del electorado, a los partidos les gusta agenciarse. Un pastel que tentaba también a otros. En el 2009 cambiamos de gobierno autonómico y el trío de los mil amores se va al cuerno por un as de picas. Agustín Hernández se hizo ese año con la cartera de Caride (Nota aclaratoria: la palabra as responde una licencia literaria, nunca a un piropo al conselleiro). Pero el caso es que con su nombramiento, la tarta se divide y las relaciones se tuercen. Además del rifirrafe administrativo, la Tercera Ronda tiene que lidiar con el fin de los fondos europeos y con un cambio de ministro.
Con Agustín y Blanco, la historia adquiere un morbo considerable. El cruce de «licita tú», «no que te toca a ti», abarrota portadas. También Penamoa y sus gitanos (pero ellos son merecedores de otro cuento). El desfile de «puedo prometer y prometo» se hace más mediático a medida que se acercan las municipales y la Ronda Tercera no puede escapar de la moda forzosa de la inauguración impuesta. Aunque quizás, lo más llamativo de toda esta historia se perdió por los despachos. Nunca conocerá el coruñés de a pie cuantos billetes se pasaron bajo la mesa para que Marineda City aterrizara con su tramo de vía abierto y en funcionamiento. O cuanta presión comercial cayó sobre los hombros de alguno para que la rotonda de acceso al Ikea abriese el mismo día de la inauguración de la cadena sueca (casualidades de la vida, oiga). Pero hay otros movimientos llamativos que, si no los refleja explícitamente el papel, sí los intuimos. Uno de ellos sería el injustificable retraso de la Xunta para licitar el último tramo de la obra. O justificable, porque cualquiera puede entender que no interesaba que Losada llegase al 22M con la tostada untada en mermelada. Mejor esperamos a que llegue Negreira y ya licitaremos al día siguiente.
Ahora, con el terreno semiconquistado y el último tramo licitado, Blanco se hace el remolón. ¿Quieren saber los plazos de ejecución para que el cuento termine de una vez y en Coruña los autos corran felices y coman perdices? No se inquieten, de aquí al 2012 Rajoy llega al poder y ya vuelven a ser tres los señores del mismo palo. Con suerte además, salimos de esta crisis de mierda y Europa deja de señalar nuestra deuda con el dedo. Leí que este fin de semana los indignados han vuelto a montarla, qué pesados, con lo bonitos que son los cuentos de hadas!

1 comentario:

  1. Precioso cuento!! :D
    Por cierto, hoy te escuché en radio voz jeje.
    Un beso de "Javi casino" jeje

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