lunes, 23 de mayo de 2011

Coruña, este lunes la ciudad huele diferente

Este lunes la ciudad huele diferente. En el ambiente flota una especie de niebla densa, tan pegajosa como el fracaso. También se respira frustración. La he visto en unas cuantas miradas furtivas entre vecinos desconocidos. Hombros encogidos, cuellos replegados y cabezas gachas. Y esa mirada. Una mirada que escrudiña en el rostro del otro buscando culpabilidad, como si ésta dejara una huella tan imborrable en las facciones como las arrugas.
Coruña no parece la misma. No lo es. Este lunes 23 de mayo nos despertamos sin dos bastiones que habíamos hecho tan nuestros como la Marina, Maria Pita o los helados de la Colón. El viernes fue el turno del Dépor, después de 20 años de alegrías y sufrimientos dejó de agonizar. Atrás quedó la era de Arsenio Iglesias, de Bebeto, de Makaay, de Irureta, de Donato, de Fran y de Diego Tristán y si me apuran, atrás quedó también la era de Valerón. El domingo, la ciudad quemó otra etapa: Paco Vázquez. La figura del ex alcalde de la ciudad dejó de dar réditos electorales y Losada tuvo que vérselas cara a cara con la crisis y sus políticas continuistas. Ninguno superó la prueba.
El Deportivo, víctima de su inconstancia y de la casuística futbolera, se vio privado de una continuidad en primera que ya llevaba renqueando muchos años. Javier Losada, el pupilo de Paco Vázquez, tampoco logró revalidar la confianza suficiente en las urnas para detener el avance de los populares. Esta entrada se la dirijo a ambos, al Dépor y a los socialistas, porque creo que los dos se refugiaron bajo una sombra ficticia que creyeron inagotable. Los primeros se guarecieron en la memoria de un Superdepor extinto y los segundos en la figura de un alcalde cuyo carisma parecía prolongarse en el tiempo sin aparente desgaste.
La vida, a veces, da hostias por el estilo. Espera a que te confíes, a que te sientas a salvo, un grande y de repente, te miras en el espejo y de tu camiseta ha desaparecido ya el emblema de Feiraco. No pasa nada, lo bueno de caer es levantarse. Ahora toca hacer balance de daños, correr a por el botiquín y rezar para que algunas de las heridas no sean mortales todavía.
Este lunes la ciudad huele diferente. Huele a fracaso, a frustración, a culpabilidad y a miedo. La mayor parte de esos sentimientos son complejos absurdos, que llevamos sosteniendo muchos años en unas hombreras de cartón piedra. Un consejo: Metan la mano entre la chaqueta y tiren sin miedo, seguro que marcamos tendencia.

3 comentarios:

  1. Sé que haces referencia a tu ciudad, pero me gustaría hablar de lo que ha ocurrido a nivel estatal, cómo se puede apoyar incondicionalmente a un partido político? cómo es posible que con nuestros votos consintamos la corrupción? a caso estamos ciegos, a caso la manipulación ha llegado a un extremo tal en el que ya no somos capaces de pensar sino de tomar decisiones a la ligera, es nuestro futuro, el de todos.

    Creía que nuestra sociedad había evolucionado que ya nada tenía que ver con la que nuestros ascendientes habían vivido, pero estaba muy equivocada, creía que el proceso de globalización había traído algo bueno, pero nuevamente me he equivocado.

    Siento mucha vergüenza por todo lo que está sucediendo, nuestros "bien queridos" políticos han corroborado en las urnas nuestra ignorancia...y qué sera lo que nos depare ahora el futuro? por desgracia no tengo en mi posesión una bola de cristal, hasta el momento hemos sido ninguneados a su antojo y auguro que la situación no irá a mejor.

    Solo me queda decir que mientras una minoría lucha, la mayoría erra en su decisión, como si de una quiniela se tratara esta vez le ha tocado al PP. Todos pedimos cambios, y los pedimos porque creemos que nosotros no tenemos que cambiar, pero estamos equivocados, somos nosotros los primeros que tenemos que cambiar, los primeros que tenemos que analizar la realidad y los primeros que estamos en derecho de exigir otro modelo político, otro modelo económico...pero que ocurre que es mucho más sencillo protestar en casa, en el trabajo...y luego quedarnos en nuestro sofá con el sacro y cóccix pegado...somos tan o más culpables que ellos

    Enhorabuena Marta por tu blog, me gustaría saber qué opinas del movimiento 15M dado que no has comentado nada y deduzco que no te ha sido indiferente.

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  2. Empiezo por el final para soltarte que no. El 15M no me resultó indiferente. Ni me lo resulta, porque a día de hoy (aunque sentenciado) sigue vivo. No he comentado nada porque estos movimientos hay que verlos con la distancia y la serenidad que da el tiempo. Y porque hasta dentro de un tiempo no sabremos si surtió o no efecto desgarrar las gargantas en las calles. Sin embargo te diré que simpatizo (a lo mejor porque mi edad, mi formación, mi situación laboral y mi ambiente profesional me identifican inevitablemente con ellos, con los chicos de Sol). Lo considero un movimiento sincero, una explosión de hartazgo con ellos y con nosotros mismos, con su desprecio y con nuestra indiferencia y pienso que aunque no logren nada a nivel de exigencias políticas han conseguido una meta sensacional que me merece un profundo respeto: reconciliar a la juventud con la juventud misma.

    Pensar que nuestra sociedad ha evolucionado es ingenuo y que la globalización la ha ayudado, más. Piensa que nuestro país tuvo que pegar una zancada en muchas cosas para ponerse a ritmo europeo (y la globalización de la que hablas fue en buena parte muy responsable de este proceso), pero aunque las infraestructuras sepan ponerse a tono a velocidades de AVE, las mentes requieren el tiempo del TALGO.

    Y en cualquier caso, cuando sobreviene una crisis económica, está escrito en la historia que nos refugiamos en la derecha. En épocas de bonanza, cuando tenemos dinero para un coche nuevo, para pintar la casa y para irnos de vacaciones con la suegra (licencias todas ellas puestas en marcha a la vez) a todos nos gusta la mentalidad progresista. Pero cuando vienen las nubes, cuando los parados se multiplican y los gobiernos amenazan con subyugarnos a base de impuestos, a la gente le entra el pánico. Lo que antes nos parecía justo ahora lo vemos como altruismo, una suerte de lujo que no podemos permitirnos, limosna si me apuras. En esos casos, qué queremos? Pues alguien que defienda nuestros bolsillos, que abandere el liberalismo y que privatice cuando sea necesario. Es ley de vida, aquí y en Berlín.

    ¿Qué son unos trajes en una balanza de 5 millones de parados?

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  3. Me gustaría solo decir(sin liarme mucho dado que tengo que estudiar) que es muy cierto que la realidad puede ser vista desde puntos de vista muy diferentes y no por ello menos respetables. Quizás la complejidad del ser humano o quizás su simplicidad nos proporcionen estas variopintas situaciones. Y dado que es algo innato en muchos casos, tendremos que entenderlas como un aprendizaje para el futuro, una posible guía en nuestro camino...

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