miércoles, 9 de febrero de 2011

Los malos humos de la deuda autonómica

Lo habrán escuchado estos días: El anticiclón molesta. Creerán que la cuestión es quejarse, pero lo cierto es que Madrid y Barcelona llevan un par de días con la boina marrón de la polución sobre sus cabezas. Por lo visto, las altas presiones suponen una amenaza para las dos ciudades que, por normativa europea y con la salvedad de 25 días al año, no deben superar los niveles contaminantes de 120 microgramos por metro cúbico. No se pierdan con las cifras.
Lo que pasa con las comunidades autónomas es algo parecido. Salvo que en este caso el tope lo ha marcado más el fondo del saco que una directriz europea.
Cuando un estado se queda sin dinero (lo que llaman una situación de déficit), puede emitir deuda pública (para que nos entendamos y siendo un poco bestias, una especie de pagaré) con la idea de hacerse con fondos bajo la promesa de devolución y pago de un plus (el llamado interés). Se aplica también a comunidades y ayuntamientos. La deuda de las CC.AA supera ya los 100 mil millones de euros, una cifra que ronda el 10% de nuestro PIB (hablando pronto y mal, todo lo que producimos en un año). Seguramente se preguntarán ¿cómo llegamos a esa situación? Pues igual que llegamos a nuestra tan mencionada crisis: «No tengo dinero, pero como puedo pedir un crédito y estrenar un coche al año… ¡A fardar toca!». Y los bancos, a hacer lo que mejor saben: vender aire.
Y ahora vamos al meollo. ¿Qué ha pasado con Cataluña? Su deuda asciende a 30 mil millones de euros. A la Generalitat se le acaban los plazos para cumplir con los bancos y, con el agua al cuello, Mas (hablo del President) acude a la Moncloa a ver a Zapatero. Su objetivo: poder emitir más deuda y así enjugar su déficit. ¿A cambio? El gobierno catalán pagará 750 millones que le debe al de ZP de infraestructuras desde el 2008. Y todos ganan en tiempos oscuros, aunque para eso tengan que tragarse las acritudes del Estatut.
Su error de cálculo fue no tener en cuenta al resto de autonomías. Los privilegios monetarios nunca se vieron con buenos ojos, pero menos con la nevera vacía. Sea como fuere, desde el Gobierno no han tardado ni 48 horas en ¿rectificar, aclarar?: Todas las comunidades que cumplan los requisitos podrán seguir los pasos catalanes. Y la pescadilla se morderá la cola por los siglos de los siglos.
En cualquier caso, no se apuren. Hoy escuché decir al del tiempo que la condición atmosférica cambiará en los próximos días. Se avecina tormenta.

4 comentarios:

  1. Mucho va a tener que llover, me parece a mi...
    Muy bueno! :)

    Un beso, Javi Casino jeje

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  2. Te moló el apellido que te puse, eh?
    Un diluvio es lo que necesitamos! Un besiño

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  3. "Hoy tengo un día de esos en que mandaría todo a hacer puñetas".
    Lo malo es que esos días se repitan.
    El Estado es como el macarra que se compra el BMW en un porrón de años.
    ¡Con dinero eterno cualquiera gobierna y gestiona!

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  4. Ánimo Diego! un consejo: Los días malos es mejor no leerme... jaja. Un abrazo

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