sábado, 31 de diciembre de 2011

Hemos llegado al final

Hemos llegado al final. Y lo que nos ha costado. Cuando hoy he salido a la calle he respirado miedo. Incertidumbre. Angustia. La gente pasea encogida, pero no es el frío. Es la congoja. Temor a aquello que nos venden. Que nos imponen: Ajustes. Impuestos. Inflación. Déficit. Deuda. Paro. Nos dicen que la crisis azota, que nos pongamos a cubierto. ¡Traigan sacos de arena, levantaremos barreras! Malos tiempos para soñar son estos.
El año se despide difícil. No hay más que echarle un ojo a las últimas portadas del 2011. No he tenido valor para pasar una sola página. Aunque no sé si fue falta de arrestos o de estómago.
Adiós es una palabra que nunca me gustó demasiado. Pero en el acto de agitar la mano y alejarse, esta vez no me daré la vuelta. No voy a recorrer los hechos que marcaron estos últimos doce meses. No lo haré porque no puedo con ellos. Esta vez no. Pero sí les voy a dejar con las palabras de dos personajes que deberían salvarse del punto y aparte que insto a plantar esta noche.
Las primeras son de José Luis Sampedro. «Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia». Prólogo de ¡Indignaos! Por Stéphane Hessel. Las segundas son de Leonard Cohen. «Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera». Príncipe de Asturias de las letras 2011.
Quiero que recordemos esas palabras cuando nos digan que no podemos. Que traguemos. Que ahora toca aguantar y arrimar el hombro. Que en el 2012 no caben los sueños. Recordad que el realismo nos sacará de esta, pero será el idealismo el que nos mantendrá con vida.

Hemos llegado al final, pero esto es sólo el principio.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El silencio de los honrados

Ayer se cumplían tres años de la muerte de Igancio Uría Mendizabal. En su día escribí este texto para un blog diferente. Hoy lo rescato, por rescatar su recuerdo.

Les voy a contar la historia de un hombre y su pueblo. O la tragedia de un hombre por mano de su pueblo.
La persona que describo ronda los 71 inviernos, tiene el pelo cano y unos ojos visionarios que en los últimos años han tenido que recibir ayuda de unas gafas. Empresario, como su padre. Cree en la filosofía de convertir el negocio en un beneficio para la comunidad en la que vive. Tiene un carácter afable y divertido, del que disfrutan su mujer y sus cinco hijos.
Los dedos de la tragedia penetran en sus entrañas cuando digo su nombre: Ignacio Uria Mendizábal. Porque la zafiedad nacionalista tiene la cerda costumbre de dejarse las uñas largas para desgarrar cuanto encuentra a su paso. Claro, Ignacio tiene un defecto, ser guipuzcoano; de Azpeitia. Si Ignacio no fuera vasco, ningún miércoles 3 de diciembre le habría perforado la frente y el pecho con 9 milímetros de odio. Pero lo era, su bar era el Kiruri y su idioma el euskera. Su delito, el AVE; su sentencia, la muerte.
En su Ayuntamiento no proclamaron la repulsa por su asesinato, ni condenaron a sus ejecutores; la ikurriña no ondeó a media asta y el silencio se hizo cargo de validar el crimen. Y es que en Azpeitia no hay democracia, porque cuando matan a uno de sus ciudadanos la complicidad del mutismo de ANV se convierte en un hedor insoportable. En el Kiruri siguen jugando a las cartas y en los órganos de gobierno se hace y deshace con una pluma en la mano y una metralleta en la otra.

No da tanto miedo la maldad de los perversos
Como el silencio de los honrados

lunes, 21 de noviembre de 2011

21N ¡A barrer el confeti!

Sabíamos que el 21 de noviembre nos despertaríamos con esta noticia: «El PP gana las elecciones». La única incertidumbre giraba en torno al cómo. Y al cuánto. Desveladas las incógnitas, poca sorpresa. Triunfo popular. Batacazo socialista. Auge nacionalista. El resto son notas de color y cifrado de hemeroteca. «Rajoy supera el récord de Aznar». «Rubalcaba sufre la peor derrota del PSOE». «La izquierda abertzale vuelve al Congreso». Ahora con los muebles en su sitio. O en el sitio que les hemos otorgado. (Que no es lo mismo, pero se parece). Toca barrer el confeti y pedirle al DJ -al de Génova especialmente- que se vaya para su casa.
Entre las tareas ingentes que tiene por delante el presidente electo, una urge sobre el resto: Tranquilizar a los mercados. «Que me den algo más de media hora», pedía Mariano Rajoy antes de los comicios. Poco más tendrá. A las puertas del 20N los titulares los copaba la Prima de Riesgo. Que nadie sabe lo que es, pero nos acojona a todos. Por hacer una aproximación de la situación financiera de España, en castellano, tener alta la Prima de Riesgo (de la que nos basta saber que es un indicador económico) es como ir a pedir un préstamo al banco con un descubierto en la cuenta. Ellos saben que no pagaremos y por mucho que subamos los tipos de interés, no verán el negocio por ningún lado.
Europa no entiende de velocidades españolas. Si el traspaso de poderes requiere su tiempo, que se lo tomen, pero quizás antes de cambiar los bonsáis por orquídeas en los pasillos de la Moncloa, Rajoy debiera escoger ya su interlocutor con la UE. No quisiéramos que llegase la señorona fenicia a meter las narices donde nosotros ya metimos la mano.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El gran monstruo se llamaba Europa

Sí, Berlusconi es un impresentable. El hasta hoy presidente del Consejo de Ministros de Italia estuvo 17 años al frente de su país. Fue un dirigente mafioso, zafio, corrupto y arrogante. No es una cuestión ideológica. Sólo bajo su batuta alguien podría pensar que suspender un procedimiento penal contra los cuatro altos dirigentes del Estado, por el simple hecho de serlo, era buena idea. Sí, Berlusconi es un impresentable. Pero es el impresentable que escogió democráticamente su pueblo.
No voy a entrar a valorar aquí si se tiró o no a una menor. Si abusó o no de su poder. Si violó o no el derecho de información de miles de ciudadanos europeos. Ni si quiera si tuvo alguna vez relaciones reales con la Mafia. No voy a entrar a valorarlo porque me importa poco. Tan poco, o menos quizás, que el origen de su bronceado. De eso que se ocupen los jueces. Y los italianos. Lo que me interesa de todo este asunto son otra vez las maneras. Dichosas maneras. No las suyas, sino las de Europa.
Lo vivido en Italia es una alarma más que debiera llegar a nuestros oídos. Siempre me he considerado europeísta, pero esto ya clama al cielo. Leo en la prensa los supuestos festejos que tienen lugar por las calles de Roma. «Una explosión de alegría», «llega una nueva era para Italia», «caravanas de automóviles con banderas nacionales» o «los italianos corean exultantes “a la cárcel, a la cárcel” contra el ya ex mandatario de su país». Oigan, que Berlusconi era un líder democrático. Y no piropeo. Digo que de facto, lo era. Italia es una democracia desde la caída de Mussolini, aunque leyendo los titulares parece que tanques de la OTAN han tenido que entrar en la capital y derribar por la fuerza la estatua del Cavaliere como si fuera la de Sadam Hussein.
Supongo que así funciona el gran monstruo llamado Europa que hemos creado entre todos. Supeditarse al poder político a cambio de ciertas prestaciones económicas. Porque al final es eso, el banco te regala la tele de plasma, pero si no cumples con los pagos de la hipoteca (y sus intereses) te embargan la casa.

lunes, 3 de octubre de 2011

El Hombre y la Tierra: Eligiendo presidente

A la hora de elegir al próximo líder del país, cada detalle cuenta. A un lado del cuadrilátero tenemos a Mariano Rajoy Brey, natural de Santiago de Compostela. Entró en política en 1981 y con 41 años estrenó cartera ministerial. Ha pasado por casi todos los cargos habidos y por haber: Ministro de Administraciones Públicas, de Cultura, de Interior y de Presidencia. Ha sido Vicepresidente del Gobierno, Secretario General de su partido y ahora además Presidente. No es un líder, su carisma no desborda los espacios, no arrastra masas ni ilusiona. Su fuerte: Sabe cómo funciona la política y el poder. Y sabe además que a la gente ahora sólo le preocupa una cosa: La crisis. Su estrategia: Aguantar.
Al otro lado tenemos a Alfredo Pérez Rubalcaba. Es cántabro y aterrizó en la política un año más tarde que su rival, 1982. Con 37 años fue Secretario de Estado de Educación y a partir de ahí sus responsabilidades no dejaron de crecer. En 1992 fue ministro de Educación y Ciencia y de ahí pasaría por la cartera de Presidencia e Interior, sería portavoz del Gobierno hasta en dos legislaturas, portavoz en el Congreso y Vicepresidente primero. Es un orador bregado, con peso y carisma y el único capaz de frenar la tendencia desoladora del PSOE en las encuestas. Su flaqueza: La mala imagen de Zapatero y la bicefalia creada dentro del partido. Le ha tocado bailar con la más fea, pero aunque ningún candidato socialista lo tuvo nunca tan difícil, promete prestar batalla. Su estrategia: Desmarcarse.
Dicen que a la tercera va la vencida y la verdad es que mucho tendrían que torcerse los vientos para que Mariano Rajoy no sea el próximo presidente del Gobierno. El efecto Rubalcaba alerta a los populares que no deben confiarse y que a la astucia de la paciencia deben sumar la perspicacia de la contención. Roe que te roe, los unos con sus cosas y los otros con las suyas. Y al acecho, pero sin aventurarnos, los votantes permanecemos expectantes. «Continuando con los pequeños matadores, nos enfrentamos ahora con la gente menuda del bosque y del matorral Mediterráneo, los roedores».

viernes, 9 de septiembre de 2011

Chapuzas con denominación de origen

Hay cuestiones que me irritan las entrañas. Pleno extraordinario para aprobar un paquete de medidas anticrisis y aplacar (por duodécimo intento) a los mercados. Es martes, 30 de agosto. Entre las frases del presidente, ZP, se cuela ésta «Como entiendo que ésta es una decisión estructural y no coyuntural, muy mayoritariamente asumida por la sociedad española y por sus representantes, deberíamos estar en condiciones de trasladarla a nuestra Constitución, como otras grandes economías europeas». Toma ya.
Los minoritarios se revuelven en sus asientos. En Rubalcaba vemos la tensión de quien tendrá que abonar la factura electoral de todo aquel tingalo. En Rajoy, la satisfacción de quien va a soltar la frase «Te lo dije» tras años de contención. Y ante la estupefacción de los ciudadanos, en apenas diez minutos, se despacha un consenso que se había atragantado casi una década. Diez minutos fue lo que tardó Zapatero en soltar y Rajoy en recoger.
La Constitución se tocará, pero no con el mimo celoso de quien lleva años preservándola, sino con la violencia del proxeneta, que toma como suyo lo que no le pertenece. No modificamos en la Carta Magna la reforma del Senado, que se ha convertido en un parking de jubilados. Tampoco la territorialidad, ni si quiera abordamos la cuestión de la sucesión monárquica. Para qué. No. Acotamos el gasto público fijando, por mandato constitucional, la estabilidad presupuestaria. Vía de urgencia, que el 27 disolvemos cortes. Ala. Deberes hechos con Europa y a los ciudadanos que les den por saco.
En los colegios españoles deberían enseñar a los párvulos que hay que distinguir a las personas según sean hombres, mujeres y políticos. Claro que luego están los políticos y los politicuchos, pero eso debiera ser ya carne de temario en la ESO. Cuando los alumnos tengan la capacidad de diferenciar a los políticos como un fenómeno extinto de la historia moderna y a los politicuchos como el cáncer invasivo de la historia contemporánea.

lunes, 22 de agosto de 2011

Equis, uve, palito

¿Qué os pasa a los jóvenes? La pregunta me cayó hace unos días en una cafetería. Mientras sopesaba la respuesta, varias imágenes cruzaron de golpe mi mente. Recordé a un crío de sudadera roja protegiéndose la cara con la capucha a la salida de los juzgados en el Reino Unido, lo habían detenido a raíz de los disturbios que medraron de Tottenham el cuatro de agosto. Vi también una pancarta apostada en la Puerta del Sol que rezaba «No somos anti sistema, el sistema es anti nosotros» y escuché a un joven coruñés decir que en el Obelisco «hay más drogadictos que indignados». La cabeza vuela hasta la visita del Pontífice este fin de semana. Entre las miles de imágenes de la JMJ una se impone, insoportable, por encima del resto: «Benedicto, equis, uve, palito». Lo corean unas niñas, y no tan niñas, ante un micrófono de la Sexta. Acompañan los cánticos con una coreografía ensayada; sus brazos dibujan la X, la V y la I. Por buscar todas las caras del prisma, también le di un repaso a las cifras. Hace apenas unos meses la Encuesta de Población Activa revelaba que la tasa de desempleo de los menores de 30 años superaba con creces el 42%. Y otras palabras, «hay mucho vago», que resuenan a ritmo de GinTonic un lunes a las cinco de la tarde. Pensé en los tópicos: en la apatía, el medaigualismo, la rebelión congénita y los granos. No en el acné, sino en la figura literaria que supone para muchos la juventud mal entendida. También reparé en esa adolescencia eterna a la que alguien nos condenó hace un tiempo. En las redes sociales. En nuestro narcisismo.
¿Qué os pasa a los jóvenes? Sonreí mientras escrutaba a mi interlocutor. ¿Qué nos pasa? Que nos educasteis vosotros.

lunes, 25 de julio de 2011

El tío Paco y sus amiguitos del alma

Ocurrió un miércoles cualquiera. Después de arrasar en las elecciones autonómicas convocadas para el 2011, Francisco Camps anunciaba su dimisión el 20 de julio.
Lo de tío Paco tiene su historia. Corría el año 2009 cuando Francisco Camps era rebautizado por el pueblo gitano. El mote se lo pusieron ellos, un apelativo cariñoso en reconocimiento por su labor –e inversión– a favor de la comunidad gitana. Para los romaníes, el tío es una figura que infunde respeto y a quien se puede acudir a solicitar consejo. Poco importaron después las irregularidades que salpicaron al president. El día antes de sentarse a declarar por su presunta implicación en el caso Gürtel era aclamado en la calle al grito de «tío Paco».
En su partido también lo apoyaron, aunque desde la distancia de quien no quiere salpicarse por la mierda. Los barones del PP sabían que Camps era un peso fuerte en Levante. Los millones de votos que arrastró en la última convocatoria electoral, incluso con el tufillo de la irregularidad impregnado en sus trajes, dan buena cuenta de ello. Eso sí, el hedor de los últimos tiempos debía ser insoportable. Se hartaron los señores del PP y la presión creció en torno al valenciano. Nada debía turbar el camino de Mariano Rajoy a la Moncloa y menos nada dentro de su propio partido.
El portavoz de Rajoy fue Federico Trillo. El ex ministro de Defensa tenía como misión que el valenciano se declarase culpable. No lo consiguió, pero casi. «Ofrezco mi sacrificio a España», dijo tras su dimisión. «Inocente, completamente inocente de las barbaridades que durante estos años se han dicho de mí". Tampoco se crean que los de la gaviota se lo han sacudido de encima del todo. No. Camps tiene miedo de que le juzgue un tribunal ordinario y por ello ha renunciado de momento a dejar su escaño (sólo así mantiene el aforamiento para que le juzgue el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana). O sea, que está fuera, pero mañana tendrá algo que decir en la designación de su sucesor.
«Feliz Navidad, amiguito del alma. Oye... que te sigo queriendo mucho». Podía ser un diálogo de los Teletubbies, pero son Palabras de Camps a Álvaro Pérez, el Bigotes. El segundo de Francisco Correa en la trama de los trajes respondía al líder popular: «Y yo también... tenía que haberte llamado, te quería haber llamado, para contarte todo, cómo fue, para decirte que tienes un amigo maravilloso». La conversación la filtraba el diario El País hace algo más de dos años y a día de hoy todavía me pregunto si cuando mantenía conversaciones telefónicas con Rajoy (en los tiempos en los que todavía se sonreían en los mítines) jugaban como una pareja de enamorados a ver quién colgaba antes.

miércoles, 13 de julio de 2011

No tenemos ni un puto duro

Empezamos el mes como a mí me gusta. Con detenciones. La operación Saga ejemplificaba hace unas semanas esa verdad universal que recoge nuestro refranero nacional: «Cree el ladrón que todos son de su condición». En el año 2002, en plena eclosión digital, una resolución judicial fallaba a favor de la SGAE. El objetivo era paliar los daños de la piratería y el denominado robo intelectual. Cada disco en blanco vendido supondría para las arcas del organismo de los autores 24 céntimos de euro. Se gestó, en los años siguientes, una lucha entre el consumidor y la industria. El primero denunciando precios abusivos y la segunda buscando fórmulas más competitivas. Entretanto, los señores de la SGAE se apoltronaron en sus académicos sillones mientras señalaban con el dedo a los usuarios. Éramos todos unos ladrones. El 1 de julio de este año que mediamos, la cúpula directiva de la SGAE fue pillada con las manos en una masa de desvío de fondos por valor de 400 millones de euros. Hablamos de los beneficios reportados por el canon de más de un billón (con b) y medio de cedés. Ahí es nada.
Apenas seis días después, el 7 de julio, el deán de la Catedral de Santiago de Compostela anunciaba que el Códice Calixtino había desaparecido de su sitio. El manuscrito del siglo XII era la primera guía peregrina y el texto original más preciado de Galicia. «El robo* del siglo», titularon los periódicos. Aunque en este caso la pericia de los ladrones no pudo competir con la cagada de sus guardianes. ¿Está capacitada la Iglesia para proteger nuestro patrimonio? Las medidas de seguridad eran francamente pobres: La cámara acorazada tenía las llaves en la propia cerradura, no había aparatos de vídeo vigilancia controlando las entradas y aunque eran tres las personas con acceso al habitáculo, lo cierto es que por ahí todos se paseaban como Pedro por su casa. Por cierto, que en la mía –hablo de mi casa– somos de la teoría de que el libro está todavía cobijado por alguna sotana. ¿Saben que al pie de la Catedral pueden comprar réplicas del códice? 2.500 euros la unidad.
Ayer, y ya nos ponemos en el día 12, Francisco Camps cambió su versión sobre la trama Gürtel. El presidente de la comunidad valenciana admitía que recibió trajes como regalo de varias empresas salpicadas por el caso. Llevaba más dos años rechazando esta posibilidad. No se ha vuelto loco. Lo admite porque ha encontrado un escollo mejor que la negación en la propia ley. Claro, porque si los trajes los recibe en calidad de líder del PP regional y no como presidente de la comunidad, quedaría libre de un delito de cohecho. Relean despacio y traten de cerrar la boca. Recuerdo que el decano del colegio de abogados de Coruña, Antonio Platas, me dijo una vez que hay dos formas de entender el derecho. La primera consistía en estudiar un problema, buscar qué dice la ley y determinar, en base a ella, quién tiene razón. La segunda fórmula y también la buena, por el contrario, partía de estudiar el problema, aplicar el sentido común y después, arroparlo de argumentos legales. No sé qué les dice a ustedes el sentido común en este caso, pero yo creo que vale ya de tomarnos el pelo.
Aun quiero cerrar este texto con dos «robos» más que tenían lugar este mes. El presidente del Congreso, José Bono y la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, eran víctimas de micrófonos indiscretos. Al primero se le escapaba el genio después de enunciar varias veces sin éxito una moción de censura de los populares en la cámara baja: «¡Estoy hasta los huevos!». Y no es la primera vez que los menta. La segunda también es veterana en estos despistes y en un encuentro con Gallardón en el BBVA le expuso sin remilgos la situación financiera de la comunidad autónoma. Permítanme que cierre esta entrada con sus palabras, porque desde la operación Saga hasta la aseveración del señor Bono todo este pasaje tiene un claro factor determinante: «No tenemos ni un puto duro».

*A pesar de que titularon el suceso como un robo, lo correcto sería haber utilizado el sustantivo hurto, ya que la extracción se produjo sin violencia ni intimidación. Y ya que estamos me gustaría aprovechar para dar un tirón de orejas a todos aquellos medios (que no fueron pocos) que utilizaron la palabra incunable para definir al Códice. Señores, siglo XII, no XVI. A ver si usan el diccionario de vez en cuando!

martes, 21 de junio de 2011

Érase una vez, la Tercera Ronda

Érase una vez que se era un alcalde, una conselleira y una ministra. Corría el año 2007 en una norteña ciudad de Galicia. Para variar, hablo de Coruña. Los astros sonreían y los planetas se alineaban para que el alcalde (Javier Losada), la conselleira (María José Caride) y la ministra (Magdalena Álvarez) pertenecieran al mismo partido. Eran otros tiempos, de cebada infinita y de créditos interminables. Y la palabra crisis, la esbozábamos gracias a algún eco borroso que nos llegaba de los libros de historia. Fue entonces, en la era de la abundancia, cuando el alcalde, la conselleira y la ministra se pusieron manos a la obra con una de las pretensiones más ambiciosas del gobierno local: la Tercera Ronda. ¡Qué bien se navega con el viento de popa!
La Tercera Ronda se pensó como una infraestructura vital para la ciudad. No sólo constituía la primera autovía de entrada, libre de peajes, sino que daba además respuesta a la eclosión inmobiliaria que el municipio experimentaba en la Zapateira, ayudando a descongestionar también los accesos al casco urbano. Una necesidad obvia para la urbe y que, como toda gran obra que promete solucionar el problema de un nutrido grupo del electorado, a los partidos les gusta agenciarse. Un pastel que tentaba también a otros. En el 2009 cambiamos de gobierno autonómico y el trío de los mil amores se va al cuerno por un as de picas. Agustín Hernández se hizo ese año con la cartera de Caride (Nota aclaratoria: la palabra as responde una licencia literaria, nunca a un piropo al conselleiro). Pero el caso es que con su nombramiento, la tarta se divide y las relaciones se tuercen. Además del rifirrafe administrativo, la Tercera Ronda tiene que lidiar con el fin de los fondos europeos y con un cambio de ministro.
Con Agustín y Blanco, la historia adquiere un morbo considerable. El cruce de «licita tú», «no que te toca a ti», abarrota portadas. También Penamoa y sus gitanos (pero ellos son merecedores de otro cuento). El desfile de «puedo prometer y prometo» se hace más mediático a medida que se acercan las municipales y la Ronda Tercera no puede escapar de la moda forzosa de la inauguración impuesta. Aunque quizás, lo más llamativo de toda esta historia se perdió por los despachos. Nunca conocerá el coruñés de a pie cuantos billetes se pasaron bajo la mesa para que Marineda City aterrizara con su tramo de vía abierto y en funcionamiento. O cuanta presión comercial cayó sobre los hombros de alguno para que la rotonda de acceso al Ikea abriese el mismo día de la inauguración de la cadena sueca (casualidades de la vida, oiga). Pero hay otros movimientos llamativos que, si no los refleja explícitamente el papel, sí los intuimos. Uno de ellos sería el injustificable retraso de la Xunta para licitar el último tramo de la obra. O justificable, porque cualquiera puede entender que no interesaba que Losada llegase al 22M con la tostada untada en mermelada. Mejor esperamos a que llegue Negreira y ya licitaremos al día siguiente.
Ahora, con el terreno semiconquistado y el último tramo licitado, Blanco se hace el remolón. ¿Quieren saber los plazos de ejecución para que el cuento termine de una vez y en Coruña los autos corran felices y coman perdices? No se inquieten, de aquí al 2012 Rajoy llega al poder y ya vuelven a ser tres los señores del mismo palo. Con suerte además, salimos de esta crisis de mierda y Europa deja de señalar nuestra deuda con el dedo. Leí que este fin de semana los indignados han vuelto a montarla, qué pesados, con lo bonitos que son los cuentos de hadas!

martes, 7 de junio de 2011

España y las muletas con claxon

El pasado viernes operaron a Don Juan Carlos. Por lo visto, la articulación de su rodilla derecha daba problemas y el equipo médico del hospital madrileño de San José decidió intervenirle para colocarle una prótesis. El domingo a mediodía, y después de ver las motos, al monarca le daban el alta médica gracias a una evolución favorable. Hasta aquí todo normal. Ese mismo día, en las televisiones del país, pudimos ver al Rey, acompañado del plantel hospitalario, saludando a la prensa. ¿Demasiado sonrientes tal vez? El motivo del buen humor del grupo lo conocíamos de boca del propio monarca, se iba del hospital con unas muletas provistas de claxon.
Hace un tiempo que este país sufre una cojera lastimosa. Aunque en este caso más que una articulación, flaquea todo el esqueleto. Primero la crisis económica, que se muestra eterna e irresoluble. Cuando parece que el paro nos da un respiro (estacionalidades al margen), se nos echan encima los alemanes lenguaraces y nos provocan pérdidas millonarias impepinables (vaya con toda mi sorna el adjetivo escogido). De segundo nos merendamos la depresión política, que delata una irresponsabilidad sin precedentes en la historia de nuestra democracia. Mientras unos llaman a la austeridad y especulan con la quiebra, otros alertan cábalas de copago. Decía Mariano Rajoy ayer que el Gobierno debería negociar «a calzón quitado con las comunidades autónomas» y yo le digo al señor del hablar traboso, que se despelote también en la cámara baja y que nos cuente lo que pretende hacer con el sistema sanitario. ¿No les parece increíble que siendo insostenible el sistema de comunidades autónomas y el sistema público de salud, nos planteemos antes la privatización del segundo que la supresión del primero? Me gustaría saber qué priorizarían los ciudadanos, aunque nunca harán esa pregunta en la calle porque quien debe hacerla gusta de tener el culo caliente bajo los calzones. No hay dos sin tres, dicen. De postre, el soufflé social viene flambeado de más. Los chicos de Sol siguen en Sol, pero sin una acción clara definida los políticos les toman por el pito del sereno (muy respaldados por los medios, que empiezan a ver la noticia en las legañas de los campamentos, más que en sus gargantas) y la crisis se ceba con ellos con el paso lento, pero inexpugnable del tiempo.
Total, que después de pasarnos por la consulta, el matasanos nos dice que para la renquera hay que intervenir a pelo, sin anestesia. Me quita usted las mariconadas de la negociación colectiva, del consenso entre partidos y la conciencia de país. No se intranquilicen. Las puertas automáticas del centro se abrirán para nosotros un domingo cualquiera a mediodía. Endeudados hasta las orejas y doloridos de tanto palo, nos iremos a casa con el alta en la mano y una cojera de por vida. Antes de que se den cuenta, estarán mirando a cámara y sonriendo satisfechos porque sí, les acaban de meter un dedo por el culo, pero ¿quién puede fardar de llevar claxon en sus muletas?

martes, 31 de mayo de 2011

Me importa un pepino

El bus de mi ciudad ha subido un céntimo. Un euro con quince céntimos que costará desde mañana. La subida prevista para este año era en realidad de dos, pero la crisis ha frenado las tarifas aprobadas por la Xunta y el Ayuntamiento. Siempre la crisis.
Ayer empezó el traspaso de poderes en buena parte de los consistorios y los bipartitos empiezan a tomar forma. No así en todos. En algunos municipios los grupos minoritarios se rifan con cual de los grandes se relamen (y lo hacen además, sin demasiado remilgo, ni gastronómico ni ideológico). En algunas localidades esa ambición amenaza con convertirse en un ménage à trois insoportable, pero qué vamos a hacerle. La gula es la gula.
Entre los titulares éste. Soraya Sáenz de Santamaría está embarazada. La portavoz parlamentaria de los populares está de tres meses y será la encargada de plantar cara a Rubalcaba. Aunque eso no excluirá al vicepresidente de los ataques de otros parlamentarios populares. ¿Qué sería de las sesiones sin el cortejo de Gil Lázaro? Lo que está claro desde la bancada popular es que Rajoy seguirá debatiendo con ZP. Una estrategia, dicen, para no dar protagonismo a Rubal.
Mis ojos saltan a otra cosa. Una mujer corta el pene a un vecino y se lo lleva a la policía. Es una de las noticias más leídas de la jornada. Ocurrió durante la noche del domingo en Bangladesh. Monju Begum, casada y con tres hijos, se presentó en comisaría con el miembro cercenado y blandiéndolo como prueba de que el hombre había intentado violarla.
¿Se enteraron de que Alemania ya descarta que el origen de la cepa de pepinos contaminados provenga de España? Eso sí, nuestras hortalizas siguen retenidas y las pérdidas ya superan los 200 millones de euros semanales. Me preguntó qué pasa con la crisis cuando se le suma más crisis. Creo que ni los chicos de Sol tienen la respuesta.

lunes, 23 de mayo de 2011

Coruña, este lunes la ciudad huele diferente

Este lunes la ciudad huele diferente. En el ambiente flota una especie de niebla densa, tan pegajosa como el fracaso. También se respira frustración. La he visto en unas cuantas miradas furtivas entre vecinos desconocidos. Hombros encogidos, cuellos replegados y cabezas gachas. Y esa mirada. Una mirada que escrudiña en el rostro del otro buscando culpabilidad, como si ésta dejara una huella tan imborrable en las facciones como las arrugas.
Coruña no parece la misma. No lo es. Este lunes 23 de mayo nos despertamos sin dos bastiones que habíamos hecho tan nuestros como la Marina, Maria Pita o los helados de la Colón. El viernes fue el turno del Dépor, después de 20 años de alegrías y sufrimientos dejó de agonizar. Atrás quedó la era de Arsenio Iglesias, de Bebeto, de Makaay, de Irureta, de Donato, de Fran y de Diego Tristán y si me apuran, atrás quedó también la era de Valerón. El domingo, la ciudad quemó otra etapa: Paco Vázquez. La figura del ex alcalde de la ciudad dejó de dar réditos electorales y Losada tuvo que vérselas cara a cara con la crisis y sus políticas continuistas. Ninguno superó la prueba.
El Deportivo, víctima de su inconstancia y de la casuística futbolera, se vio privado de una continuidad en primera que ya llevaba renqueando muchos años. Javier Losada, el pupilo de Paco Vázquez, tampoco logró revalidar la confianza suficiente en las urnas para detener el avance de los populares. Esta entrada se la dirijo a ambos, al Dépor y a los socialistas, porque creo que los dos se refugiaron bajo una sombra ficticia que creyeron inagotable. Los primeros se guarecieron en la memoria de un Superdepor extinto y los segundos en la figura de un alcalde cuyo carisma parecía prolongarse en el tiempo sin aparente desgaste.
La vida, a veces, da hostias por el estilo. Espera a que te confíes, a que te sientas a salvo, un grande y de repente, te miras en el espejo y de tu camiseta ha desaparecido ya el emblema de Feiraco. No pasa nada, lo bueno de caer es levantarse. Ahora toca hacer balance de daños, correr a por el botiquín y rezar para que algunas de las heridas no sean mortales todavía.
Este lunes la ciudad huele diferente. Huele a fracaso, a frustración, a culpabilidad y a miedo. La mayor parte de esos sentimientos son complejos absurdos, que llevamos sosteniendo muchos años en unas hombreras de cartón piedra. Un consejo: Metan la mano entre la chaqueta y tiren sin miedo, seguro que marcamos tendencia.

lunes, 2 de mayo de 2011

Los Middelton, la EPA y Osama Bin Laden

No hay como bajarse del mundo unos días para atragantarse a la vuelta.
En las páginas digitales de algún periódico pude leer esta mañana que los gallegos nos dejamos una media de 15.000 euros en decirnos que nos queremos. El precio de las bodas en España oscila entre los 8.000 y los 20.000 euros. Una ordinariez de plebeyos si lo comparamos con lo que se dejaron los Middelton para casar a la princesita de la casa: 280.000 euros de contribución para el enlace. Toma ya.
El viernes, el Instituto Nacional de Estadística publicaba los datos de la EPA. Durante el primer trimestre del año, según la Encuesta de Población Activa, se han sumado a las listas 213 mil parados más. Ya somos 4,91 millones de chupópteros. Leo también que los políticos se disputan si hemos roto o no la barrera psicológica de los cinco millones. Leo que el domingo fue el día del trabajador y que la afasia se apoderó de las calles y de sus gentes. Y mientras el gobierno titubea, la oposición se relame y los sindicatos patalean, los ciudadanos cerramos la boca. Total para qué.
Vuelvo a la página de inicio y un titular copa la portada: «EE.UU mata a Bin Laden». Leo que la euforia de los norteamericanos hincha las ciudades de manifestaciones. Un escalofriante paralelismo, con las exaltaciones públicas que en algunos países musulmanes hacen tras un atentado de Al Qaeda, me recorre la espalda. Ojo por ojo. Paro de leer para ver una foto de su cadáver. Un montaje chusco, por lo visto. Leo que Obama, el del Yes we can, dice que se hizo justicia. Ya basta.
La lectura digital debe ser algo así como la comida basura: por lo de rápida y asquerosa. Te la sirven al momento, pero si te pasas con las cantidades la digestión se convierte un infierno. Tengan cuidado con lo que leen en la triple w, en ocasiones da ganas de vomitar.

martes, 19 de abril de 2011

Marineda City

En mi ciudad no se habla de otra cosa. Marineda City copa las conversaciones de ascensor por delante de las tormentas de abril, las municipales de mayo o el derbi Barça-Madrid.
La revolución no es injustificada. 500.000 metros cuadrados de centro comercial lo convierten en el espacio de consumo más grande de España y el tercero de Europa. El bum de los gigantes comerciales en el área metropolitana de Coruña es la comidilla favorita de quien quiere echar pestes de la crisis. Y es que tanta ostentación, no puede ser buena.
Por su nombre, además de la tontería del spanglish – que hace gala de los maricomplejismos de esta ciudad–, se deduce que Marineda City es un concepto que va más allá del área comercial. Sus promotores quisieron plantear el proyecto como una ciudad. En agosto entrará en funcionamiento el complejo hotelero: Carrís Marineda, con 113 habitaciones y cuatro estrellas. 6.500 plazas de párking, un Corte Inglés, un Ikea, Vogue, Worten, Decathlon, Inditex en todas sus versiones y un sinfín de marcas que no quisieron quedarse fuera y que están funcionando ya. Por supuesto hay cines y mini-golf y 2.100 metros cuadrados de karting indoor. Hasta hay un fantasma de PC City.
El pequeño comercio se retuerce. Por el centro de la ciudad los locales desiertos se multiplican y los carteles de liquidación son una constante. Muchos hablan de crisis, de rentas altas, de urbanismos absurdos, de competencias desleales. Una campaña de acoso y derribo parece cernirse sobre ellos. No recuerdo con quien lo comentaba el otro día, las circunstancias son difíciles, pero el grueso del problema es una cuestión de actitud. Maldita actitud.
Hace unos días se celebró en Coruña un congreso del pequeño comercio. El acto estaba pensado para plantear fórmulas que reforzasen la competitividad de estos negocios: ofertas de párking conjuntas, cursos de innovación, informatización de los locales, alternativas 3.0… La dinámica de renovarse o morir para prestar batalla a Goliat. Nada. El congreso fue un fracaso de asistencia.
A lo mejor el problema está en ver Marineda como un golpe en lugar de como un empujón que, por otra parte, ya venía haciendo falta. Alguien me enseñó una vez que cuando los acontecimientos se tuercen es cuando hay que sacar lo mejor de uno y decir: «¿Ah, sí? Pues aquí estoy yo». Ahora toca venirse arriba y dejar la desidia para las canciones. Tenemos una ciudad que sacar adelante.

jueves, 7 de abril de 2011

Crebinsky

Una ola gigante arrastra a dos hermanos y a su vaca Muchka lejos de casa. Aislados en la costa ortegana, los hermanos Crebinsky crecen inconscientes del momento político que les rodea. La antesala del desembarco de Normandía. Una inocencia que marcará la trama de este largometraje gallego, tan simpático como tierno.
Lo describía bien el padre de la obra, Enrique Otero: «Un cuentecito» con el que no puedes dejar de sonreír. 90 minutos de un guión descabellado construido a partir de los gestos más cotidianos. Un guión simpático, una localización cuidada y una banda sonora sensacional vienen a demostrar que no hace falta mucho dinero para hacer buen cine.
Si todavía no les he convencido para ir corriendo a la taquilla, les hago ahora el reclamo de la estrella: ¿Se imaginan a Luis Tosar caracterizado de capitán yankee y parloteando inglés con acentazo de Santiago? Yo que pensé que con la versión de bailar pegados de los Goya lo había visto todo… Mañana el universo Crebinsky aterriza en los cines, auguro buena taquilla.

lunes, 4 de abril de 2011

Adiós José Luis, adiós

José Luis Rodríguez Zapatero irrumpió en la Moncloa cuando nadie se lo esperaba. No estaba en los cálculos de las encuestas, tampoco en los de la derecha y ningún medio de comunicación se atrevía a vaticinarlo si quiera. En un momento histórico en el que España tenía hambre de formas, la mala gestión del gobierno tras el 11-M desbocó el apetito. Aupado por un hartazgo popular que respondía más a un impulso que a una convicción, a Zapatero la victoria le llamó a la puerta de casa.
Cuando llegó al poder en 2004, tenía un proyecto claro: volcarse con la política social. A lomos de una prosperidad económica heredada, se propuso ser el acicate de las asignaturas pendientes del país: la inmigración, el terrorismo, la violencia doméstica, la educación y la sanidad. Tampoco podía dejar de atender a una de las reivindicaciones más obstinadas de la izquierda: la justicia histórica con los represaliados por la Guerra Civil. Se puso en marcha embarrado por una ingenuidad torpe, queriendo ver en la población una mentalidad más europea y menos castiza que la que realmente se iba a echar en cara. Dio igual lo buenas que fueran sus intenciones. Medios y oposición, incómodos por un presidente que se había colado en su puesto, ni compartían ni entendían sus políticas.
Fruto de esa incomprensión, el desconocimiento abrió camino al titular fácil. La ley de educación, sólo se recordará por la disposición de Educación para la ciudadanía. La ley del aborto sólo por la exclusión del consentimiento paterno en jóvenes de 16 y 17 años. ¿Han preguntado por ahí que entiende la gente por la Ley Sinde? La mayoría no sabe que es una ley que pretende buscarle una alternativa al ladrillo. Zapatero pensó que su gobierno no sabía comunicar, pero yo creo que el trasfondo del problema era, y es, mucho más sonrojante.
La depresión económica le vino encima sin que pudiera hacer nada por evitarla. Convencido de que la cresta de la bonanza no se podría acabar de repente, intentó postergar la realidad a ojos de los ciudadanos y hacer oídos sordos a los augurios. El 2008 repitió como elegido y con más de la mitad de sus políticas a medias, se vería, por primera vez, en el brete de gobernar de verdad. Había que gestionar unos recursos cada vez más limitados para nutrir unas políticas que requerían, cada vez, de un esfuerzo económico más ilimitado. Y lo hizo hasta que la situación fue insostenible.
Dio de lado a su partido y a sus ideologías, también a sus proyectos sociales. Tuvo que frenar y darle la vuelta a todo su programa electoral, lo que le costó antipatías no sólo entre sus votantes, militantes y barones. Y lo hizo, yo lo creo, porque consideró que era lo que tenía que hacer, aunque le costase la cabeza. Aunque tuviera que aplicar políticas de derechas.
Zapatero pasará a la historia como el presidente de las chorradas. Nadie le recordará por su voluntad social, por su afán de solucionar a través del diálogo y por aguantar las formas en la peor de las situaciones. Tampoco, aunque lo es, por ser un buen estratega. Le recordarán por el cheque bebé, por su ley anti-descargas, por quitar las estatuas de Franco de las calles y por prohibir fumar en los bares.
Hay quien dice que dejó al partido huérfano, de líder y de ideología. Yo creo que, personificando en él toda la responsabilidad de su gobierno y de sus futilidades, hizo precisamente todo lo contrario. El día que anunció que lo dejaba, fueron muchos los que estallaron en vítores (muchos de su propio partido). Yo me pregunto si los que jalean son conscientes de que los problemas no se acaban con Zapatero. Con Zapatero, señores, sólo se va una diana. Ahora toca preguntarse a dónde señalaran los dedos y si los señalados asumirán sus responsabilidades.

martes, 22 de marzo de 2011

MUNICIPALES 2011: Del acné y sus remedios

Queda exactamente un mes para las municipales. Y ya estamos hartos. El tercer problema de nuestro país, después del paro y de la economía, son ellos: Los políticos. Lo dice el CIS y se respira en la calle. Hartos de las prohibiciones, de las corruptelas, de los transfuguismos, de las trifulcas competenciales y del paripé.
¿Se han fijado en los periódicos? Pasamos las páginas de Libia y las de Japón y lo único que tenemos son inauguraciones: Primero que si el Gaiás, después la ampliación de Alvedro, la depuradora de Bens, el centro de salud Novo Mesoiro, la Tercera Ronda –que eso sí, va por tramos- y hasta un centro de interpretación para el dolmen de Dombate. Parece hasta cómico.
La cuestión es que mientras ellos nos entretienen con fotos, con placas y cintas de terciopelo, las letras de los periódicos se van en metros cuadrados, en millones invertidos, en prestaciones y un bla, bla, bla, ficticio que no deja espacio a las ideas. Ni a las de unos ni a las de otros. Y ¿saben qué? Que las ideas no salen porque no las hay.
El PSOE tiene un problema gordo: Zapatero. Su imagen se ha venido abajo y desde su grupo ya no saben cómo remontarla. Lo que antes suponía un as, se ha convertido en una losa. La solución: sacarle del medio. El 3 de abril la campaña socialista no arranca en Vistalegre, lo hará en Murcia. Arrinconado con un acto discreto, ZP aguarda en un segundo plano que sus candidatos locales y regionales hagan su trabajo. Su gesto ha sido aplaudido por sus barones, aunque alguno, por lo bajini, murmura ya que ha llegado tarde.
Desde el PP las cartas son muy diferentes. No tienen un líder fuerte, pero todos han hecho piña alrededor de Mariano. De momento, señalar con el dedo en la misma dirección -Zapatero- y refunfuñar, surte efecto. Los populares han comenzado una guerra de desgaste que saben, se cobrará la cabeza socialista. Y mientras tanto, a esperar y a sacar pecho de marca. Deberían tener cuidado los de la gaviota porque parece que lo de Cascos no ha sido más que un grano. Pero quién sabe, algunos granos supuran.
El día 28 se cierra el chiringuito de descorrer la cortinilla y yo me pregunto qué inventarán para camuflar los censos inflados y toda la mierda que volverá a aflorar por puro aburrimiento. Queda exactamente un mes para las municipales. Qué miedo, tal vez a alguno se le dé por pensar.

martes, 1 de marzo de 2011

A toda mecha por la M-30

La escalada de violencia en Oriente Próximo empieza pasarle factura a Occidente. Y mientras el precio del barril de Brent (el crudo por el que nos medimos en Europa) alcanza ya techos históricos, Zapatero se pone en guardia. Escaldado de la palabra crisis y de su falta de previsión en 2008, al jefe del Ejecutivo español le ha faltado tiempo ahora para echar mano de asesores y plantear un paquete de medidas. Pero ya lo pinta claro el refrán: las prisas son malas consejeras.

No voy a discutir aquí si la medida de reducir de 120 a 110 km/h la velocidad en autovías y autopistas es efectiva o no para ahorrar de energía. Aunque eso sí, parece que en la consideración se han dejado fuera unos cuantos factores: las cajas de cambios, la resistencia de los neumáticos, la aerodinámica del vehículo o la forma de conducir de cada uno. Pero digo que no voy a discutirlo porque lo que a mí me interesa analizar de la medida no es el contenido en sí mismo, sino las formas. Las dichosas formas, que siempre se las pasan por el forro.
Alguno me rebatirá que son medidas de urgencia y la función de un gobierno responsable, pero sinceramente, que somos extremadamente dependientes del petróleo exterior lo sabemos desde el año 73. Me gustaría saber qué Gobierno se ha planteado en serio enseñar a sus ciudadanos a manejar un coche, porque mucha restricción de velocidad y mucho control de alcoholemia, pero cada día nos jugamos la vida en las carreteras porque papá Estado otorga el permiso al primero que se para ante un semáforo en rojo. También quisiera preguntar si alguien ha trazado alguna vez algún plan que apueste por la diversificación energética sin que le dé la risa, porque mucho molinillo de viento y mucha placa solar, pero al final se demuestra que no es más que un montón de chatarra que no genera nada más que camuflaje ecológico.
Estamos en el punto de siempre. Sale mucho más rentable prohibir que educar y que invertir. Así nos va, a salto de mata entre una crisis y otra, exprimiendo al máximo los exiguos tiempos de bonanza y buscando culpables para señalar con el dedo en los interminables tiempos de recesión.

Políticos míos, Guttenberg, el ministro de Defensa alemán, tuvo que dimitir porque la población descubrió que había plagiado parte de su tesis. Aquí no se molestan en plagiar nada porque nadie les exige nada. Pero sigan, sigan con sus políticas de pegatina y de quita y pon, y ya veremos qué pasa en las urnas.

martes, 22 de febrero de 2011

Gadafi, el rebaño y las distancias cortas

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Separó las luces de las sombras, el mar de la tierra y creó las plantas, los animales y las estrellas. Después, vinieron las cagadas.

Mohamed Bouazizi, un parado tunecino de 26 años, se prendía fuego el 4 de enero después de que la Policía le confiscara el carro de la fruta que vendía para sobrevivir. Diez días después, Zine El Abidine Ben Ali ―el presidente de la república de Túnez― huía del país. Apenas un mes más tarde, le tocaría el turno a Mubarak.
Muamar Gadafi estaba preparado. Sabía que era cuestión de tiempo que la oleada de descontento llegase a su país. El 15 de febrero, los libios se echan a la calle. El ejército se divide. Son muchos los militares que abandonan sus puestos y muchos los cuarteles que quedan abandonados. El pueblo se arma. El ambiente se tensa. Y entre tanto, el tirano hace lo que mejor sabe.
Al líder libio no le tembló la mano, armó a su ejército, lo subió por los aires y como en los juegos de arcade, probó puntería. El slogan de Brummel asegura que es en las distancias cortas cuando un hombre se la juega y Gadafi, simplemente, quiso apostar sobre seguro.
Los ojos del mundo están puestos en Oriente Próximo. Y como siempre, cuando miramos lo que no entendemos, prejuzgamos. Metemos en una coctelera la subida del petróleo, los dictadores, las revueltas, la libertad, la democracia, la crisis ―¿por qué no?― y a los Hermanos Musulmanes. Tras agitar bien, rociamos el tema con una de comunidad internacional y cascos azules y nos damos una palmadita en la espalda por nuestro conocimiento sobre esas páginas del periódico que hace unos días pasábamos sin demasiado interés.
Y fruto de ese sesudo estudio sobre la zona, que versa en unos cuantos días leyendo titulares, nos creemos con la potestad de soltar por la boca cuanta idea absurda cruza nuestra mente. Espero no descubrirles nada, pero los cientos de árabes que ven todos los días a través de sus pantallas no claman por la libertad ni por la democracia. No al menos por como aquí las entendemos. Sinceramente, una ya se cansa de oír y leer pensamientos pseudo hippies que no aportan nada. Señores, dejen de ver pelis yankees que con tanto déspota al frente no necesitamos una recua de necios a la orden.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los malos humos de la deuda autonómica

Lo habrán escuchado estos días: El anticiclón molesta. Creerán que la cuestión es quejarse, pero lo cierto es que Madrid y Barcelona llevan un par de días con la boina marrón de la polución sobre sus cabezas. Por lo visto, las altas presiones suponen una amenaza para las dos ciudades que, por normativa europea y con la salvedad de 25 días al año, no deben superar los niveles contaminantes de 120 microgramos por metro cúbico. No se pierdan con las cifras.
Lo que pasa con las comunidades autónomas es algo parecido. Salvo que en este caso el tope lo ha marcado más el fondo del saco que una directriz europea.
Cuando un estado se queda sin dinero (lo que llaman una situación de déficit), puede emitir deuda pública (para que nos entendamos y siendo un poco bestias, una especie de pagaré) con la idea de hacerse con fondos bajo la promesa de devolución y pago de un plus (el llamado interés). Se aplica también a comunidades y ayuntamientos. La deuda de las CC.AA supera ya los 100 mil millones de euros, una cifra que ronda el 10% de nuestro PIB (hablando pronto y mal, todo lo que producimos en un año). Seguramente se preguntarán ¿cómo llegamos a esa situación? Pues igual que llegamos a nuestra tan mencionada crisis: «No tengo dinero, pero como puedo pedir un crédito y estrenar un coche al año… ¡A fardar toca!». Y los bancos, a hacer lo que mejor saben: vender aire.
Y ahora vamos al meollo. ¿Qué ha pasado con Cataluña? Su deuda asciende a 30 mil millones de euros. A la Generalitat se le acaban los plazos para cumplir con los bancos y, con el agua al cuello, Mas (hablo del President) acude a la Moncloa a ver a Zapatero. Su objetivo: poder emitir más deuda y así enjugar su déficit. ¿A cambio? El gobierno catalán pagará 750 millones que le debe al de ZP de infraestructuras desde el 2008. Y todos ganan en tiempos oscuros, aunque para eso tengan que tragarse las acritudes del Estatut.
Su error de cálculo fue no tener en cuenta al resto de autonomías. Los privilegios monetarios nunca se vieron con buenos ojos, pero menos con la nevera vacía. Sea como fuere, desde el Gobierno no han tardado ni 48 horas en ¿rectificar, aclarar?: Todas las comunidades que cumplan los requisitos podrán seguir los pasos catalanes. Y la pescadilla se morderá la cola por los siglos de los siglos.
En cualquier caso, no se apuren. Hoy escuché decir al del tiempo que la condición atmosférica cambiará en los próximos días. Se avecina tormenta.

jueves, 20 de enero de 2011

De pinganillos que traducen en Babel

Cuenta la tradición judeocristiana que los hombres querían alcanzar el cielo construyendo una torre. Yahveh, en su magnanimidad torcida, pensó que era mejor impedirlo. Con la idea de confundirlos e interrumpir las obras, decidió que desde ese momento, todos hablasen lenguas diferentes. Nació Babel.

Estos días, Obama recibe al presidente chino, Hu Jintao, en la Casa Blanca. Lo hace con los máximos honores. Y lo hace a sabiendas. La explosión económica reciente del país asiático ya ha conseguido que tiemblen los dólares yankees. Y todos sabemos aquello que dicen: si no puedes con el enemigo, es mejor que te arrimes mucho a él. Vaya por delante que, cara a la galería, al de los ojos rasgados le espera un buen tirón de orejas esta tarde. Al fin y al cabo, tiene a un Nobel de la paz en la cárcel.
Italia es una casa de putas. Y no escribo en sentido figurado. Verán porqué lo digo. Un día a Berlusconi le arrearon un mamporro en toda la boca con una miniatura de la Catedral de Milán. La dentista que le devolvió su dignidad impresionó al Cavaliere (les dejo a ustedes la tarea de determinar el porqué, pero pueden buscar fotos de Nicole Minetti). Tanto la impresionó que pasó de higienista dental a consejera regional de Lombardía en una semana. Ahora está siendo investigada por la Fiscalía de Milán por un asunto de corrupción de menores que podría comprometer a Silvio. ¿Se acuerdan de la joven marroquí a la que el presidente italiano sacó de la cárcel? Ruby vuelve a ser noticia.
Mientras, los cables de Wikileaks han destapado en Túnez una corrupción que deja al Gürtel a la altura de los aficionados. A la gente se le ha colmado el vaso y las revueltas no sólo inundan sus calles sino que amenazan con anegar las de otros países. Gadafi ya enseñó las uñas, por si acaso.
Desde esta semana, en el Senado español, sus señorías pueden usar las lenguas cooficiales durante sus intervenciones. 350 mil euros al año irán destinados a costear el plurilingüismo de la Cámara Alta. No se crean que es una cuestión de comprensión, se trata más bien de «representación territorial». Qué quieren que les diga, con cinco millones de parados, a mí me sienta como un escupitajo a mi inteligencia.

No necesitábamos el dedo de Dios para desistir en Babel. Nuestro problema de entendimiento, señores, no es idiomático, es visceral.

martes, 11 de enero de 2011

Gaiás

La historia está plagada de caprichosos. Quizás porque la veleidad es algo tan inherente al hombre como las uñas, los dientes o los pelos de la nariz. Tenemos el mundo poblado con sus improntas: Las pirámides de Egipto, el Taj Mahal, el Coliseo de Roma o la tumba de Qinshihuang. Y no quiero desmerecer con mis palabras el legado histórico que nos han dejado todas estas maravillas, sólo poner de manifiesto hasta dónde llega la naturaleza del hombre, que es capaz de anhelar la inmortalidad yéndose a la tumba junto a miles de figuritas de Terracota.
Por eso la democracia es el menos malo de los sistemas porque, además de evitarnos muchas barbaridades, es un subterfugio y filtro de muchas extravagancias individuales. Quiero subrayar la palabra muchas. El monte Gaiás es la visión de un viejo demente. Sí, la Ciudad de la Cultura es la ostentación vanidosa de un anciano que en toda su vida no necesitó más mausoleo que su trayectoria política. Y tanto escasean los líderes que cuando vemos algo que se parece a un estadista, corremos tras él con los ojos cerrados. Claro, y tan ciegos vamos que nos olvidamos que el poder corrompe, que la responsabilidad desgasta y que la mente patina con los años.
351 millones de euros es lo que nos cuesta su complacencia.Trece hectáreas de nada. Y vacuos, atormentados por la culpa y la estupidez, intentamos maquillar la falta: «Será destino de peregrinaciones laicas», «una referencia cultural sin precedentes», «un símbolo para Galicia» (como si no los tuviéramos ya). Hasta invitamos a la realeza a inaugurar un mar de piedra que no tiene destino ni objeto más allá que el de caer en la condenada dinámica del monumento gallego: criar musgo. En diciembre Galicia superó los 237.000 parados. Pero que eso no os inquiete, hemos hecho feliz a un muerto.