jueves, 21 de octubre de 2010

La ofensiva de ZP

Hay algo que siempre dije de ZP, es un tipo listo.
Al margen de si comulgan o no con sus políticas y sus ideologías (difíciles de determinar hoy por hoy), les pido que se sienten un momento a analizar sus formas. Llevábamos meses escuchando a la oposición pedir elecciones anticipadas. Las respuestas por parte del Ejecutivo eran tan flojas como las de Rajoy en un día sin ganas.
Desde que anunció la reforma laboral, Zapatero se había atrincherado en un discurso que se pretendía responsable y pecaba de victimista. No sé si recuerdan la frase de «voy a seguir este camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste».
Dejó que le lloviera encima. Dejó que le pesara la huelga y la furia de los sindicatos. Se pringó con las primarias madrileñas y salió del escoyo con la misma frase de falseada sinceridad «a veces me equivoco». ZP estaba muerto.
Avisó en Ponferrada y ayer lanzó la bomba: No sólo estaba vivo sino que volvía al ataque. Sí, porque las últimas modificaciones del Gobierno (van siete en dos legislaturas) son un ataque. Les pido que miren los cambios con la óptica de un estratega, más allá de las afinidades o las irritabilidades que les despierte cada uno.

• Lo primero que tenía que resolver ZP era la crisis interna. Leire Pajín era un coñazo y molestaba como secretaria de organización, pero por otra parte la lealtad es algo que escasea: había que premiarla alejándola de su puesto. A Sanidad. La otra baza de reconciliación fue Jáuregui. Querido por militantes y electores, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se fue para Europa adelante. Con su vuelta no sólo garantiza muchas simpatías perdidas, sino cubrir un puesto que le era necesario renovar sí o sí: el de De la Vega. Lo hace, además, con un comunicador brillante.

• También debía ZP reconciliarse con los sindicatos. ¿A quien mejor para tender puentes con ellos (o para que parezca que los tienda) que colocar en Trabajo a alguien que se manifestó el 29-S? Espinosa también debería salir si quería lograr que el lavado de cara surtiera efecto a los ojos de los trabajadores. Las numerosas e incansables protestas (sobretodo durante la última legislatura) de los sindicatos agrarios, no daban opción a otra cosa.

• A ZP todavía le quedaban los ciudadanos. ¿De igualdad y vivienda es necesario decir algo? La reconciliación con la calle tenía que nacer de la premisa de: En tiempos jodidos, prescindimos de chorradas. Que se me tiren al cuello feministas y demagogos, para lo único que servían esas carteras eran para gastar los cuartos. Yo lo único que lamento al respecto es que la decisión llegara demasiado tarde.

• Pero nuestro presidente aun tenía un par de cabos sueltos: Trini y Rubalcaba. Pensarán que me dejo lo mejor para el final, pero en realidad reservo simplemente lo más obvio. Tras la calamitosa decantación madrileña, a Trini había que compensarla de alguna forma. ¿Dónde mejor que en un ministerio donde ya había sido secretaria de Estado? Lo que estaba claro era que la señorita Jiménez estaba hasta las narices de la Ley de Dependencia. Y Rubalcaba era el hombre de la credibilidad gracias a sus victorias en la lucha contra ETA. Colocarlo de número dos le abre a Zapatero una doble alternativa de cara a las generales: sustitución o refuerzo.

Hay algo que siempre dije de ZP, es un tipo listo. Llevaba rumiando el cambio sabe dios cuanto tiempo, sabía que tenía que dar el salto, pero prefirió esperar al momento oportuno. Esperó a tener los presupuestos en la mano y la estabilidad política asegurada para el año que le separa de las urnas. Luego simplemente lo dejó caer. «Año y medio en política es mucho tiempo». Sí, aunque poco quizás si lo que quieres es subir 14 puntos en intención de voto. Sea como fuere manda un mensaje claro: aun no ha dicho la última palabra. Mariano, ponte en guardia.

jueves, 14 de octubre de 2010

Municipales 2011: El bache de mi calle

No recuerdo con quién lo hablaba el otro día. A veces parece que lo único que somos capaces de exigirles a los políticos es que asfalten el bache en el que se hunde nuestra rueda un día tras otro sin remisión.
Sesudas reflexiones nos empujan a pensar que nuestra pasividad es fruto del hartazgo que nos provocan los de su calaña. Del hastío de su demagogia, de sus formas de adolescentes malencarados y de su retórica fácil; que cae, como nuestra rueda, todos los días en el bache de la falacia. Tal vez su distanciamiento, su pobre saber hacer y sus exiguas artes para la dialéctica, ayuden, pero que nadie se lleve a engaño. Si no exigimos más es porque, muchas veces, no queremos ver nada más allá del trayecto que nos lleva de casa al trabajo y del trabajo a casa.
Sí, porque uno llega cansado de escuchar y resolver los problemas de los demás y quiere sentarse a descansar. Y busca con el mando un canal que no bombardee las estupideces de Soraya y De la Vega, que parece que lo único que saben hacer es tirarse de los pelos. Eso sí, muy finas ellas.
Claro, para ver eso uno prefiere enchufar Telecinco y escuchar a la Zaldívar hablando de bolsas de basura repletas de billetes. Porque eso también es política. Política sin remilgos, sin máscaras: ordinaria, brutal y soez. Luego claro, sólo nos queda pedirle al alcalde de turno que no nos robe. O que lo haga, pero después de asfaltar el bache de nuestra calle.

Ojo, que de aquí a mayo no queda nada…

lunes, 4 de octubre de 2010

Primarias: la rebelión de las bases y la democracia en pañales

Hoy nadie hablaba de las primarias. Pensarán ahora que desde que empezó el día no han oído hablar de otra cosa, pero no es cierto. Y es que a veces los periodistas, en nuestro afán de informar, lo liamos todo. Seguramente hoy han oído hablar del mazazo que supone para Zapatero que su candidata, Trini, perdiese ante Tomás Gómez (que hasta antes de ayer sólo lo conocían en su casa). Escucharían también sesudas reflexiones sobre la división interna en el seno del partido madrileño o del hito que supone todo esto, el germen de la rebelión de las bases del partido. Y a consecuencia de estas interpretaciones, también habrán oído las peroratas de: «Somos una piña», «ZP sale reforzado» y bla, bla, bla.
Lo cierto es que también hubo proceso de primarias en Murcia y en Canarias. Además de en 11 ciudades españolas. Seguramente no hayan oído hablar de ninguna de esas cosas. Seguramente, porque de ninguna de ellas se podía hacer una lectura del pulso del partido a nivel nacional. Pero sí en Madrid, donde Zapatero cometió la torpeza política de decantarse. Madrid, la asignatura pendiente del Psoe desde Leguina.
Les pido una reflexión a golpe de lunes, disculpen el atrevimiento: Éste ha sido el mayor proceso de primarias de un partido de España y ¿de qué hablan los españoles? ¿A dónde llegan sus más laboriosas cavilaciones? Joder, que a Zapatero no lo quieren ni en el Psoe lo sabemos ya desde hace tiempo. ¿Nadie piensa que con 32 años de constitución es patético que las primarias más tremendas sean unas en las que las rencillas de una comunidad (aunque sea una como Madrid) eclipsen al resto? ¿A nadie le sonroja ver lo que mueve el resto del mundo libre ante unas primarias y lo que aquí ocurre? Oigan, que seguimos babeando y con la democracia en pañales y nos importa un pito. Digan que sí, ¡qué viva el puto dedo!
Lo que les decía, hoy nadie hablaba de las primarias.