martes, 28 de septiembre de 2010

Circo Malaya: ¡Pasen y vean!


Luces, cámara (aunque en este caso habría que decir cámaras) y acción! Compren unos cacahuetes, unas palomitas, unos refrescos, ahuequen el asiento con sus posaderas y prepárense. ¡Empieza el circo marbellí! Casi un centenar de jetas sentados en un mismo banquillo (la foto tienen que verla, no tiene desperdicio). A la cabeza, el único escoltado por la Policía, Alí Babá, alias: Juan José Roca.
Llegan al juzgado uno a uno, jugando al despiste. Desfilan rodeados de flashes. Recibidos como la Belén Esteban cuando se desgració la nariz y lo exhibió públicamente en Telecinco. El mismo morbo. La misma ansiedad. Más de 300 periodistas se agolpaban ayer, a primera hora, en la ciudad de la justicia de Málaga. Querían una foto. La foto. Aquello parecía la entrega de los Oscar, pero aderezada de caspa. Bigotes presuntuosos, escotes ordinarios y dignidad en la mirada. Sí, porque en sus caras no se leía culpabilidad o vergüenza. Con la cabeza bien alta de robar a manos llenas, su gesto parece decir: «¡Qué me quiten lo bailao! Si es que pueden con todo».
La princesita de la foto, que parece la Bordiú despachando a la prensa con una sonrisa (que maja ella) es Isabel García Marcos. Considerada el «azote» de Gil durante sus años de concejal socialista, fue expulsada por el PSOE en 2003 por apoyar la moción de censura que derrocó a Julián Muñoz (sí, el de la Pantoja). El 2 de abril del 2006 fue encarcelada acusada de cohecho y alteración de precios en concurso y subasta pública, así como fraude. Lo más gracioso es que abandonó la cárcel bajo fianza cinco meses después. Ahora, y pese a su sonrisa, planean sobre su cabeza 12 años de cárcel.
Desde la platea, los pobres jalean. A los que la crisis les retuerce las entrañas quieren ver, desde primera fila, como desahucian a los cerdos de la buena vida. Quieren ver que de la realidad, no se escapan ni ellos. Quieren oler la sangre. Saciar la venganza. Quieren ver a los hijos de puta despellejados. A los protagonistas muertos.

Y mientras pasan los créditos, movemos el rabo satisfechos. Nos tiran un hueso y lo roemos ávidos sin saber, que la chuleta la siguen devorando otros.

sábado, 18 de septiembre de 2010

A Melilla hemos de ir...

Agárrense. En este país que un español se desplace por su territorio puede resultar molesto. Incluso inoportuno. Como lo oyen. Y esperen que viene lo mejor: En este país que una discoteca se llame La Meca no sólo puede resultar un fastidio sino que pueden llegar a tacharlo de irrespetuoso. Yo se lo advierto, de aquí a cuatro años estamos todos de psicoanalista. Me indigna que la gente se forme una opinión de lo que pasa en base a las gilipolleces que sueltan todo el día por la boca los de la palestra, pero me indigna mucho más que confundamos tolerancia con estupidez.
El conflicto de España con Marruecos tiene varias vertientes, pero el de Ceuta y Melilla no es una de ellas. En esas ciudades hay la tensión que provoca un primer mundo viviendo colindante con un tercero, ni más ni menos. Porque lo cierto es que Ceuta y Melilla nunca fueron de Marruecos, pero le necesitan tanto como el país africano necesita a Ceuta y a Melilla. A unas Ceuta y Melilla europeas. Ambas ciudades viven gracias al comercio con Marruecos y este comercio nutre a toda la cornisa norteña del Rif. Y es indudable que si estas ciudades pasaran bajo soberanía marroquí, dicho comercio cesaría porque desaparecerían ciertas prebendas otorgadas por la gran madre Europa. Es lo que se conoce como simbiosis.
Así que a ver si nos dejamos de gilipolleces partidistas y empezamos a pensar como un Estado. Y luego está el tema tolerancia. Si una chavala puede ir con velo o no a la escuela es un tema espinoso. Que no puedas tomarte una copa en un recinto con minarete dentro de un país que, sí, tiene una población creciente de musulmanes, pero no deja de ser una minoría marginal. Es un absurdo. El tema no va más allá de la anécdota, pero si empezamos a ceder en nombre de la tolerancia y el respeto dentro de poco llevar en España a la virgen del Carmen colgada del cuello empezará a ser una ofensa. Y por ahí sí que no paso.

martes, 14 de septiembre de 2010

¿Echamos a Zp?

En estas épocas de crisis todo sube. Todo menos el autoestima, las pensiones y el PSOE en las encuestas. Sube el IPC, el paro, el IVA, la furia, la desesperación, los votantes del PP… La cuesta de enero dura ya doce meses y las piernas se resienten. Entonces tomamos una decisión tan cómoda como estúpida. Nos paramos a medio camino, nos dejamos rodar hasta el fondo y desde el suelo suplicamos ayuda y cargamos contra las instituciones, culpables de todos nuestros males.
Estos días se habla de los deberes como si la soberanía fuera cosa de un ente marciano y la única función de los gobernantes la búsqueda sin fin de sistemas para aplicar las políticas de unos expertos (que nunca nadie ha visto) para decidir sobre nuestro rumbo (hacia nadie sabe dónde). Porque si ellos son pérfidos y cansinos, los ciudadanos no nos quedamos nada cortos: Si el crío va mal en el cole la culpa la tiene el sistema educativo, si no viene el autobús la consellería de Infraestructuras y Transporte y si tengo tos, me cago en Trini.
La figura política de Zp no sobrevivirá al millón de personas que se concentrará en Madrid clamando su dimisión el 29 de Septiembre. Eso lo sabe hasta Rajoy, que espera en la sombra relamiéndose su falta de liderazgo. Creo que estamos, como siempre, gastando demasiadas energías en buscar culpables y muy pocas en buscar soluciones.
Porque en esta época de crisis todo sube. Todo menos el esfuerzo, el trabajo y la reflexión sobre nosotros mismos.

Yo para la crisis les recomiendo que sigan las indicaciones que el Cavaliere ofreció a sus nuevas generaciones: «Busquen trabajo en el extranjero, cásense con ricos y sobre todo, no lean la prensa».

jueves, 9 de septiembre de 2010

«A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos»

41 votos de diferencia han sacado adelante, en la Eurocámara, la resolución que censura la política de Sarkozy que promueve la expulsión de los gitanos rumanos. 41. Lo que significa que casi la mitad de los 633 señores que ese día ocupaban sus euroasientos están de acuerdo con el enano francés.
A mediados del año pasado (no sé si lo recuerdan ya), el ayuntamiento de Foggia, al sureste de Italia, decidió crear una línea de autobuses sólo para residentes. Los inmigrantes tenían que coger otra. Hubo polémica, pero en Berluscolandia cabía esperarse cualquier cosa y nadie le dio mayor trascendencia.
Que tenemos un problema con la inmigración y la libre circulación de personas entre los países de la Unión es evidente, pero ahora lo que hay que debatir es si la solución pasa por poner los muros más altos. Debatirlo, como dije. No tomar una decisión de forma unilateral en contra de media Europa y conseguir ser el hazmerreír de medio planeta. Sí, hazmerreír, porque lo de la Unión Europea ya no se lo cree nadie.
Además, ¿son esos los modales de un europeo?
Sé que soy pesada con la retórica de las formas, pero echar a la gente de tu país con el único criterio de la raza es irritante, chauvinista, mezquino y grosero. Y hacer una quedada para quemar el Corán es del género idiota. Además de ruin y perverso.

Un tufillo nazi se cuela por las narices del mundo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pequeños cabrones

Son pequeños tiranos. Puedes verlos por tu calle, al doblar la esquina. Se comportan como adultos enanos. Enanos y malvados. Visten y se mueven como payasos, porque creen que así se granjean el respeto de sus iguales. Otros payasos.
Fuman, insultan, escupen y pegan. Y beben. Se emborrachan con la avidez congénita de los adolescentes, pero todavía son unos niños. En Vigo se presenta ya más de una denuncia al mes de padres maltratados por sus hijos. No pueden con ellos. Gritan, dan patadas, faltan al respeto y golpean. Muchos aun no han alcanzado los 14 años.
Hasta 9.000 denuncias de este tipo se produjeron el año pasado en nuestro país. Y yo me pregunto. ¿Quiénes son los responsables? ¿Los padres que los malcrían o el Gobierno que malcría a los padres? Seguramente es la pescadilla que se muerde la cola.
La Xunta ha sacado nueva iniciativa para el nuevo curso. Dar autoridad a los profesores. Sí, autoridad como la que tiene el policía. Perros guardianes. ¿Saben qué ocurre cuando se le otorga autoridad a un hombre que no sabe imponerla por sí mismo? Hagan cábalas. Porque a mí todo esto me parece dar palos de ciego.
Imagínense ahora la escena: Un padre le da un sopapo a un chaval en la calle. Dedos acusadores se ciernen sobre él. Lo tachan de lacra social, lo meten entre rejas y le imponen una orden de alejamiento. Al crío lo envuelven entre psicólogos y diálogo, justificando sus caprichos en lugar de ponerles freno. 20 años después, el tirano, adulto por fin, se hace con una escopeta y se carga a su mujer. Y desde las esquinas murmuran: «Claro, su padre le pegaba». ¿Una locura?

Miembros y miembras, una advertencia, la sociedad de las buenas formas que estamos creando apesta. Y ese tufo sólo puede desprenderlo la podredumbre.