jueves, 14 de octubre de 2010

Municipales 2011: El bache de mi calle

No recuerdo con quién lo hablaba el otro día. A veces parece que lo único que somos capaces de exigirles a los políticos es que asfalten el bache en el que se hunde nuestra rueda un día tras otro sin remisión.
Sesudas reflexiones nos empujan a pensar que nuestra pasividad es fruto del hartazgo que nos provocan los de su calaña. Del hastío de su demagogia, de sus formas de adolescentes malencarados y de su retórica fácil; que cae, como nuestra rueda, todos los días en el bache de la falacia. Tal vez su distanciamiento, su pobre saber hacer y sus exiguas artes para la dialéctica, ayuden, pero que nadie se lleve a engaño. Si no exigimos más es porque, muchas veces, no queremos ver nada más allá del trayecto que nos lleva de casa al trabajo y del trabajo a casa.
Sí, porque uno llega cansado de escuchar y resolver los problemas de los demás y quiere sentarse a descansar. Y busca con el mando un canal que no bombardee las estupideces de Soraya y De la Vega, que parece que lo único que saben hacer es tirarse de los pelos. Eso sí, muy finas ellas.
Claro, para ver eso uno prefiere enchufar Telecinco y escuchar a la Zaldívar hablando de bolsas de basura repletas de billetes. Porque eso también es política. Política sin remilgos, sin máscaras: ordinaria, brutal y soez. Luego claro, sólo nos queda pedirle al alcalde de turno que no nos robe. O que lo haga, pero después de asfaltar el bache de nuestra calle.

Ojo, que de aquí a mayo no queda nada…

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