martes, 14 de septiembre de 2010

¿Echamos a Zp?

En estas épocas de crisis todo sube. Todo menos el autoestima, las pensiones y el PSOE en las encuestas. Sube el IPC, el paro, el IVA, la furia, la desesperación, los votantes del PP… La cuesta de enero dura ya doce meses y las piernas se resienten. Entonces tomamos una decisión tan cómoda como estúpida. Nos paramos a medio camino, nos dejamos rodar hasta el fondo y desde el suelo suplicamos ayuda y cargamos contra las instituciones, culpables de todos nuestros males.
Estos días se habla de los deberes como si la soberanía fuera cosa de un ente marciano y la única función de los gobernantes la búsqueda sin fin de sistemas para aplicar las políticas de unos expertos (que nunca nadie ha visto) para decidir sobre nuestro rumbo (hacia nadie sabe dónde). Porque si ellos son pérfidos y cansinos, los ciudadanos no nos quedamos nada cortos: Si el crío va mal en el cole la culpa la tiene el sistema educativo, si no viene el autobús la consellería de Infraestructuras y Transporte y si tengo tos, me cago en Trini.
La figura política de Zp no sobrevivirá al millón de personas que se concentrará en Madrid clamando su dimisión el 29 de Septiembre. Eso lo sabe hasta Rajoy, que espera en la sombra relamiéndose su falta de liderazgo. Creo que estamos, como siempre, gastando demasiadas energías en buscar culpables y muy pocas en buscar soluciones.
Porque en esta época de crisis todo sube. Todo menos el esfuerzo, el trabajo y la reflexión sobre nosotros mismos.

Yo para la crisis les recomiendo que sigan las indicaciones que el Cavaliere ofreció a sus nuevas generaciones: «Busquen trabajo en el extranjero, cásense con ricos y sobre todo, no lean la prensa».

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