miércoles, 30 de junio de 2010

De obviedades unánimes

Ayer fue el día de las víctimas del terrorismo. Unanimidad en el Congreso. Apretón de manos, Rey a la cabeza y palmadita en la espalda. Raya al medio, nudo a lo Windsor y sonrisa impecable. Desde ayer y para siempre amonestaremos a los que pisen la línea roja. ¡Qué palabras! ¡Cuánto sentimiento! Y la foto quedó memorable.
Eso sí, llegó 30 años tarde. ¿Saben por qué? Porque en este país cicatero y ramplón prima el terruño, la mezquindad y el codazo limpio. A los rojos y a los azules hace tiempo que no les empuja otra cosa que el poder. Y claro, el resultado es una ideología de boquilla que estriba en la negación del otro.
Tardamos 30 años en decidir que las víctimas son víctimas porque si hablamos de sentido de nación o de estado, la gente frunce el ceño y espira rancio. Señores, a ver si nos sacudimos la necedad de encima y espabilamos un poco. Eso, o nos atragantaremos otras tres décadas para sacar adelante un consenso sobre terrorismo, sobre enseñanza o sobre competencias territoriales.
¿Pero qué más da ya todo esto? Estamos en cuartos.

2 comentarios:

  1. ayy qué GRANDE eres Martuss!!! un besiño

    Lauris

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  2. Se me va la fuerza por la boca, cuando se me vaya a las manos... entonces seré grande! jajaja

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