martes, 21 de diciembre de 2010

Y tú ¿Con qué te quedas del 2010?

El 2010 lo abrimos el 12 de enero. Eran las 16.53 hora local, cuando un sismo de 7.0 grados de magnitud arrasaba la tranquilidad a 15 kilómetros de Puerto Príncipe. A partir de ese momento y durante los 12 meses siguientes, la concatenación de acontecimientos ha formado una nebulosa extraña, en la que tus recuerdos y los míos divagan entre las sombras para configurar la borra del café de este año que expira.
Fue el año de la crisis por excelencia, de los recortes sociales en toda Europa, del rescate de Grecia. Del 29-S. El año que por más tiempo tuvimos paralizado el espacio aéreo. Y dio igual de quien fuera la culpa: de la nieve, de las huelgas o de las cenizas ¿recuerdan el volcán islandés? Fue el año en que atisbamos el fin de la Guerra de Irak y sólo uno más que sumar a la eterna y encarnizada lucha entre Palestina e Israel. Fue el año del deporte, del Waka waka, de la Roja, de las Vuvuzelas y de Rafita Nadal. Un asturiano se vestía el mono rojo de Ferrari y un mallorquín se hacía en Japón con el Mundial de MotoGP. La otra cara de la moneda es la impronta siniestra que dejó el dopaje, la operación Galgo.
Era verano cuando se derrumbaba cerca de Copiapó, una localidad del estado chileno de Atacama, una mina que dejaba bajo tierra a 33 personas durante 69 días. Su experiencia se convirtió en el Gran Hermano más espeluznante que han generado los medios y su calvario, en el merchandising más rentable de la historia de las catástrofes. Fue el año de la presidencia de España en Europa, el año de la prohibición de los toros en Cataluña, de la fusión de las cajas gallegas y de la ley del tabaco. El Xacobeo aterrizó en el camino de Santiago y a Galicia se le atragantó el corazón y le temblaron las piernas con la muerte de su artista más consolidada. Nos dejaba Ana Kiro. El 2010 fue el año en el que tuvimos que despedir a Berlanga, a Saramago y a Labordeta. Y Vargas Llosa tuvo que recoger el Nobel de Literatura para que recordásemos el verdadero significado de la palabra matrimonio.
¿A dónde van los almanaques de otro tiempo? preguntaba Cortázar. No tengo ni idea. Quizás cuando en unos años me preguntes qué recuerdo yo del 2010, te cuente historias de hospitales, de noches sin dormir y de abrazos que hielan la sangre. Quizás recuerde los colores de Egipto, las calles de Ferrol o el olor de todos aquellos lugares a los que escapé intentando encontrarte. Y quien sabe, quizás en un tiempo, cuando vuelvas a preguntar, también de todo eso me haya olvidado ya.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Coruña, los coruñeses y los Cantones Village

Podría decir que odio mi ciudad, pero mentiría.
Vivo en una ciudad que no sabe cómo llamarse, si en gallego o en castellano. Sus broncas sobre el tema han llevado a una guerra perpetua entre los que allí moran y los que allí creen que mandan. A consecuencia de ello, las arcas de la ciudad se vacían sin pudor en un bucle infinito de eles que llegan y eles que se van.
Vivo en una ciudad apretada. Su disposición peninsular le impide expandirse más que a lo alto. Como solución, algún concejal inspirado decidió ganarle terreno al mar, con el consecuente cambio de marea y la anual destrucción de buena parte de su paseo marítimo durante las galernas del otoño. A consecuencia de ello, las arcas de la ciudad se vacían de nuevo sin pudor en un bucle infinito de barandillas que vienen y barandillas que se van.
Vivo en una ciudad en la que las calles son estrechas y mal trazadas. Aun así, nuestro alcalde tiene a bien que estas luzcan como la Castellana: con medianas ajardinadas y carril bus. Lo que provoca que buscar aparcamiento en el centro sea una odisea y el pequeño comercio se vea obligado a echar el cierre. A consecuencia de ello, una vez más, las arcas de la ciudad se vacían sin pudor en un bucle infinito de bolardos que vienen y bolardos que se van.
Vivo en una ciudad que no llega a los 300 mil habitantes y supera los siete centros comerciales. Uno de ellos, todavía en construcción, pretende ser el tercero más grande de Europa. A algún técnico del ayuntamiento le untaron bien la mano y se dedicó a repartir licencias como si fueran chicles. No diré que a consecuencia de ello las arcas de la ciudad se vacían sin pudor en un bucle infinito de nada, porque es obvio que estas operaciones las engordaron para poder llevar a cabo todas las gilipolleces anteriormente citadas, pero lo que también cae de cajón es que esto es pan para hoy y hambre para mañana. Porque tanto bicho comercial sólo desertificará la ciudad y nos empobrecerá a todos cuando los mayoristas se den cuenta de que el negocio está en otro lado (porque créanme, más de la mitad de estos espacios, sobran).
Y finalmente, vivo en una ciudad en la que el último de sus habitantes está muerto. Muertos vivientes que hacen de la prepotencia su parapeto y del Facebook su escaparate. Todo ello les proporciona ese aura de estrella de rock venida a menos, que aun no sabe de su declive. La traducción de esta actitud se puede observar en algunas de las políticas más absurdas que ha puesto en marcha nuestro amado Concello: como el hermanamiento entre la Torre de Hércules y la Estatua de la Libertad. Nuestro complejo londinense también se puede ver en algún otro rincón de la ciudad, como el rebautizo de los Cantones por Los Cantones Village. Sonrojante, lo sé. Y sí, a consecuencia de todas estas remodelaciones cool, las arcas de la ciudad también se vacían sin pudor en un bucle infinito de carteles que vienen y carteles que se van.
Ayer paseaba pensando en todo esto cuando una maleta gigante se cruzó en mi camino. Formaba parte de la campaña del ayuntamiento para las municipales, supongo que para recordar a los votantes el logro más destacado del Gobierno municipal: la ampliación de Alvedro. Leyendo el slogan pegado en su superficie me entraron ganas de llorar: Gústame A Coruña. Sí pensé, a lo mejor llegó el momento de volver a emigrar.

Podría decir que odio a mi ciudad, pero mentiría.
Mentiría porque una vez me enseñaron que el odio es sólo otra cara del amor. Yo lo que siento por Coruña es sólo hartazgo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Un país secuestrado

Era viernes, 3 de diciembre y primera hora de la mañana. Miles de personas se acercaban a los aeropuertos. Empezaban las vacaciones. USCA (el sindicato de los controladores) permanecía alerta sobre lo que iba a decidir ese mediodía el Consejo de Ministros. Dos de la tarde: El Gobierno aprueba que no computarán, ni las bajas ni los permisos, en las horas máximas anuales que realice cada trabajador del sector.
A las cinco de la tarde caen Barajas y Palma de Mallorca. Lavacolla permanece abierto con retrasos de horas y la mitad de los controladores necesarios para operar. A las seis, AENA informa de la paralización del tráfico aéreo. Hasta las ocho y media de la tarde no comparece el ministro. Una hora más tarde (21.30) entra en vigor un nuevo decreto: los controladores quedan bajo la obediencia militar, lo que significa que si un controlador se niega a acudir a su puesto de trabajo (o a negarse a realizar su labor) podría estar incurriendo en un delito de responsabilidad penal.
A las dos de la madrugada comparece Rubalcaba. Amenaza con declarar el estado de alarma. Sábado (8.00 horas) la mitad de los controladores del turno de mañana acuden a su puesto. Pero se niegan a trabajar y el espacio aéreo permanece cerrado. Es mediodía cuando el consejo de ministros aprueba el estado de alarma y moviliza a los controladores: los que no cumplan con sus funciones podrían enfrentarse a consejos de guerra y graves penas de cárcel. A las 15.53 se reabre el espacio aéreo.

Se preguntarán qué desencadenó todo esto. Hace prácticamente un año el Gobierno decidió recortar las condiciones laborales de los trabajadores. Algunos pensaron, con acierto en mi opinión, que ya valía en este país de mantener a una élite a costa de todos los demás. Y más con la que nos estaba cayendo encima. Una de esas condiciones, la que consideraron más perjudicial, fue la que modificaba su jornada ordinaria. Dejarían de tener 600 horas extraordinarias y les sumarían a sus 1.200 horas ordinarias, 470. Traducido, trabajarían lo mismo, o un poco menos, pero sin el privilegio de cobrar las extraordinarias. Para que se hagan una idea, su sueldo cayó en 150.000 euros anuales. Pasaron de los casi 30 mil euros al mes a los casi 17 mil. Una medida que no gustó al bolsillo de los controladores.
Hace apenas 15 días USCA empezó a anunciar que los controladores se acercaban a las 1.670 horas trabajadas (su máximo anual). Una información que AENA negaba. ¿Qué pasó? Que llegó el puente, que vieron su oportunidad de presionar para recuperar sus privilegios y les importó un carajo lo demás. Simplemente tuvieron que dejar de trabajar. Lanzo una pregunta a modo de reflexión. ¿Por qué permitimos que 2.400 personas controlen los accesos de 46 millones? A ver si nos dejamos de chorradas en este país, convalidamos los títulos militares con los civiles y hacemos como Reagan, los 2.400 al puto paro y sin posibilidad de volver a ser funcionarios del Estado. Y luego, que reivindiquen sus derechos.

martes, 23 de noviembre de 2010

Los zapatos de Aguirre y el orgasmo de votar

Spain is diferent. Definitivamente no conozco otro país como el nuestro. ¿Se fijan en lo que está pasando en Cataluña? El PSOE está tan quemado que ya no sabe a quién venderle sus cartuchos. A cinco días de las autonómicas azuzan con la única bala que les queda en la recámara: la corrupción del Palau. Saben que CiU se ha hecho fuerte. Saben que España es un país de costumbres: en Galicia siempre se vota al PP, en Andalucía al PSOE y en Cataluña, hasta hace nada, se votaba a CiU. Es su rival a vencer.
La táctica del todo vale les ha llevado en la práctica a cometer atropellos contra la inteligencia ciudadana sólo a la altura de los que comete el Partido Popular, que como no tiene ninguna opción en la comunidad, experimenta con cualquier cosa que se le ocurre (lo de denunciar el careo de Montilla y Mas en la Junta Electoral ya me parece lo máximo). El resultado, una campaña pobre. Un tira y afloja de declaraciones mediocres y retóricas pueriles con las que salen perdiendo los catalanes y por extensión, todos los españoles. ¿Qué sabe un español de lo que se cuece en Cataluña? La mayoría desconoce que la propuesta fuerte de Mas es el concierto económico, con el que pretende bloquear el debate del independentismo; que una de las propuestas insignias de la mujer del botox y los suyos es apostar por el bilingüismo. ¿Sabrán que Ciutadans plantea lo mismo? ¿Habrán oído hablar si quiera de Ciutadans? A lo mejor creen que exagero, pero les digo que lo que llega a los oídos del ciudadano medio es que el PSOE hace campaña con el orgasmo de una mujer votando a Montilla (se me ocurren pocas cosas menos eróticas) y que el PP se sube a una gaviota para cargarse a los inmigrantes. Y entono el Mea culpa porque ahí no hay otro responsable que los medios.

A algo más de un mes para ir pensando nuevos propósitos para el 2011, y pecando de arrogante, me apunto la voluntad de abrirles los ojos a cuantos me sea posible. Entre tanto, los ciudadanos que sigan a lo suyo. ¿Saben que Esperanza Aguirre ha sido declarada la mujer mejor calzada del 2009?

lunes, 15 de noviembre de 2010

El Papa, la «ye» y el señor X

Dicen que la oscuridad es más profunda justo antes de amanecer.
Muchas cosas han pasado en nuestro acomplejado país desde mi última entrada, entre ellas: El Papa, que vino y se fue. El atropello de la ortografía, que sufre las burlas de aquellos que pretenden justificar su sueldo a base de afrentas al sentido común. Y el ocaso de la popularidad de algún líder, que intenta jugarse al póker su dignidad en pos de una fama ya marchita.

Pero vamos por partes. Muchos criticaron la gastadera que supuso la visita del Pontífice, otros su naturaleza y algunos, un discurso que llegaron a tildar de conservador. Y yo me pregunto ¿Qué esperaban? La gastadera es la consecuencia necesaria de traer a la figura más atentada de la historia. La naturaleza de la visita, la rémora inevitable de un país que predica una cosa sin las agallas de llevarla a cabo. Y su discurso, perdónenme los creyentes, el de siempre: Adán que se gane el pan con el sudor de su frente y Eva que deje la cocina reluciente. Si la Iglesia lleva años predicando lo mismo ¿no tiene lógica que su líder ampare y defienda ese discurso? Vamos, a mí lo que me hubiera sorprendido sería haber visto al señor Benedicto subido en el altar de Pladur predicando el adulterio y la displicencia.
Lo de la «Ye» si que me ha dejado sin habla. Uno siempre se pregunta -temblando muchas veces- hasta dónde pueden llegar las divagaciones de la mente humana, pero confía -no sin cierta ingenuidad- en que la demagogia se dé de bruces con los muros de la pragmática. Y claro, luego vienen los chascos porque olvidamos que la mayor parte de las veces, y como seres narcisistas que adoramos ser, el engreimiento nos puede. A mí me parece fantástico que pretendamos acercarnos a los americanismos, pero oigan, sin hipotecar nuestras maneras. ¿No pueden los señores de la RAE meterse su homologación por donde les quepa y dejarnos hablar como nos dé la gana? Yo siempre defenderé que el lenguaje es de quien lo habla, no de quien lo piensa.
«Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto». Glups. A medio país (de un color y de otro) le costó tragar saliva. Las palabras publicadas por el diario El País de Felipe González han hecho eco durante semanas. No sé si se evidencia tras ellas que el ex residente de la Moncloa fue el señor X o que estaba al tanto de la guerra sucia que orquestaba su gobierno. Pero sí creo que queda clara una cosa. A los líderes, cuando dejan de serlo, les cuesta encontrar su centro. Será por la falta de yoga o por ese narcisismo pegajoso que nos impregna a todos, pero no pueden dejar de soltar lo primero que les viene a la cabeza sin pensar en las consecuencias. Qué bochornoso jugarse el pundonor a las cartas a cambio de un titular.

Dicen de la oscuridad que es más profunda justo antes del amanecer. Cuando empiecen a ver algo de luz no se confíen, aun habrá que soportar el rocío y en esta época del año, las mentes corren el peligro de escarcharse (más aun si cabe).

jueves, 21 de octubre de 2010

La ofensiva de ZP

Hay algo que siempre dije de ZP, es un tipo listo.
Al margen de si comulgan o no con sus políticas y sus ideologías (difíciles de determinar hoy por hoy), les pido que se sienten un momento a analizar sus formas. Llevábamos meses escuchando a la oposición pedir elecciones anticipadas. Las respuestas por parte del Ejecutivo eran tan flojas como las de Rajoy en un día sin ganas.
Desde que anunció la reforma laboral, Zapatero se había atrincherado en un discurso que se pretendía responsable y pecaba de victimista. No sé si recuerdan la frase de «voy a seguir este camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste».
Dejó que le lloviera encima. Dejó que le pesara la huelga y la furia de los sindicatos. Se pringó con las primarias madrileñas y salió del escoyo con la misma frase de falseada sinceridad «a veces me equivoco». ZP estaba muerto.
Avisó en Ponferrada y ayer lanzó la bomba: No sólo estaba vivo sino que volvía al ataque. Sí, porque las últimas modificaciones del Gobierno (van siete en dos legislaturas) son un ataque. Les pido que miren los cambios con la óptica de un estratega, más allá de las afinidades o las irritabilidades que les despierte cada uno.

• Lo primero que tenía que resolver ZP era la crisis interna. Leire Pajín era un coñazo y molestaba como secretaria de organización, pero por otra parte la lealtad es algo que escasea: había que premiarla alejándola de su puesto. A Sanidad. La otra baza de reconciliación fue Jáuregui. Querido por militantes y electores, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se fue para Europa adelante. Con su vuelta no sólo garantiza muchas simpatías perdidas, sino cubrir un puesto que le era necesario renovar sí o sí: el de De la Vega. Lo hace, además, con un comunicador brillante.

• También debía ZP reconciliarse con los sindicatos. ¿A quien mejor para tender puentes con ellos (o para que parezca que los tienda) que colocar en Trabajo a alguien que se manifestó el 29-S? Espinosa también debería salir si quería lograr que el lavado de cara surtiera efecto a los ojos de los trabajadores. Las numerosas e incansables protestas (sobretodo durante la última legislatura) de los sindicatos agrarios, no daban opción a otra cosa.

• A ZP todavía le quedaban los ciudadanos. ¿De igualdad y vivienda es necesario decir algo? La reconciliación con la calle tenía que nacer de la premisa de: En tiempos jodidos, prescindimos de chorradas. Que se me tiren al cuello feministas y demagogos, para lo único que servían esas carteras eran para gastar los cuartos. Yo lo único que lamento al respecto es que la decisión llegara demasiado tarde.

• Pero nuestro presidente aun tenía un par de cabos sueltos: Trini y Rubalcaba. Pensarán que me dejo lo mejor para el final, pero en realidad reservo simplemente lo más obvio. Tras la calamitosa decantación madrileña, a Trini había que compensarla de alguna forma. ¿Dónde mejor que en un ministerio donde ya había sido secretaria de Estado? Lo que estaba claro era que la señorita Jiménez estaba hasta las narices de la Ley de Dependencia. Y Rubalcaba era el hombre de la credibilidad gracias a sus victorias en la lucha contra ETA. Colocarlo de número dos le abre a Zapatero una doble alternativa de cara a las generales: sustitución o refuerzo.

Hay algo que siempre dije de ZP, es un tipo listo. Llevaba rumiando el cambio sabe dios cuanto tiempo, sabía que tenía que dar el salto, pero prefirió esperar al momento oportuno. Esperó a tener los presupuestos en la mano y la estabilidad política asegurada para el año que le separa de las urnas. Luego simplemente lo dejó caer. «Año y medio en política es mucho tiempo». Sí, aunque poco quizás si lo que quieres es subir 14 puntos en intención de voto. Sea como fuere manda un mensaje claro: aun no ha dicho la última palabra. Mariano, ponte en guardia.

jueves, 14 de octubre de 2010

Municipales 2011: El bache de mi calle

No recuerdo con quién lo hablaba el otro día. A veces parece que lo único que somos capaces de exigirles a los políticos es que asfalten el bache en el que se hunde nuestra rueda un día tras otro sin remisión.
Sesudas reflexiones nos empujan a pensar que nuestra pasividad es fruto del hartazgo que nos provocan los de su calaña. Del hastío de su demagogia, de sus formas de adolescentes malencarados y de su retórica fácil; que cae, como nuestra rueda, todos los días en el bache de la falacia. Tal vez su distanciamiento, su pobre saber hacer y sus exiguas artes para la dialéctica, ayuden, pero que nadie se lleve a engaño. Si no exigimos más es porque, muchas veces, no queremos ver nada más allá del trayecto que nos lleva de casa al trabajo y del trabajo a casa.
Sí, porque uno llega cansado de escuchar y resolver los problemas de los demás y quiere sentarse a descansar. Y busca con el mando un canal que no bombardee las estupideces de Soraya y De la Vega, que parece que lo único que saben hacer es tirarse de los pelos. Eso sí, muy finas ellas.
Claro, para ver eso uno prefiere enchufar Telecinco y escuchar a la Zaldívar hablando de bolsas de basura repletas de billetes. Porque eso también es política. Política sin remilgos, sin máscaras: ordinaria, brutal y soez. Luego claro, sólo nos queda pedirle al alcalde de turno que no nos robe. O que lo haga, pero después de asfaltar el bache de nuestra calle.

Ojo, que de aquí a mayo no queda nada…

lunes, 4 de octubre de 2010

Primarias: la rebelión de las bases y la democracia en pañales

Hoy nadie hablaba de las primarias. Pensarán ahora que desde que empezó el día no han oído hablar de otra cosa, pero no es cierto. Y es que a veces los periodistas, en nuestro afán de informar, lo liamos todo. Seguramente hoy han oído hablar del mazazo que supone para Zapatero que su candidata, Trini, perdiese ante Tomás Gómez (que hasta antes de ayer sólo lo conocían en su casa). Escucharían también sesudas reflexiones sobre la división interna en el seno del partido madrileño o del hito que supone todo esto, el germen de la rebelión de las bases del partido. Y a consecuencia de estas interpretaciones, también habrán oído las peroratas de: «Somos una piña», «ZP sale reforzado» y bla, bla, bla.
Lo cierto es que también hubo proceso de primarias en Murcia y en Canarias. Además de en 11 ciudades españolas. Seguramente no hayan oído hablar de ninguna de esas cosas. Seguramente, porque de ninguna de ellas se podía hacer una lectura del pulso del partido a nivel nacional. Pero sí en Madrid, donde Zapatero cometió la torpeza política de decantarse. Madrid, la asignatura pendiente del Psoe desde Leguina.
Les pido una reflexión a golpe de lunes, disculpen el atrevimiento: Éste ha sido el mayor proceso de primarias de un partido de España y ¿de qué hablan los españoles? ¿A dónde llegan sus más laboriosas cavilaciones? Joder, que a Zapatero no lo quieren ni en el Psoe lo sabemos ya desde hace tiempo. ¿Nadie piensa que con 32 años de constitución es patético que las primarias más tremendas sean unas en las que las rencillas de una comunidad (aunque sea una como Madrid) eclipsen al resto? ¿A nadie le sonroja ver lo que mueve el resto del mundo libre ante unas primarias y lo que aquí ocurre? Oigan, que seguimos babeando y con la democracia en pañales y nos importa un pito. Digan que sí, ¡qué viva el puto dedo!
Lo que les decía, hoy nadie hablaba de las primarias.

martes, 28 de septiembre de 2010

Circo Malaya: ¡Pasen y vean!


Luces, cámara (aunque en este caso habría que decir cámaras) y acción! Compren unos cacahuetes, unas palomitas, unos refrescos, ahuequen el asiento con sus posaderas y prepárense. ¡Empieza el circo marbellí! Casi un centenar de jetas sentados en un mismo banquillo (la foto tienen que verla, no tiene desperdicio). A la cabeza, el único escoltado por la Policía, Alí Babá, alias: Juan José Roca.
Llegan al juzgado uno a uno, jugando al despiste. Desfilan rodeados de flashes. Recibidos como la Belén Esteban cuando se desgració la nariz y lo exhibió públicamente en Telecinco. El mismo morbo. La misma ansiedad. Más de 300 periodistas se agolpaban ayer, a primera hora, en la ciudad de la justicia de Málaga. Querían una foto. La foto. Aquello parecía la entrega de los Oscar, pero aderezada de caspa. Bigotes presuntuosos, escotes ordinarios y dignidad en la mirada. Sí, porque en sus caras no se leía culpabilidad o vergüenza. Con la cabeza bien alta de robar a manos llenas, su gesto parece decir: «¡Qué me quiten lo bailao! Si es que pueden con todo».
La princesita de la foto, que parece la Bordiú despachando a la prensa con una sonrisa (que maja ella) es Isabel García Marcos. Considerada el «azote» de Gil durante sus años de concejal socialista, fue expulsada por el PSOE en 2003 por apoyar la moción de censura que derrocó a Julián Muñoz (sí, el de la Pantoja). El 2 de abril del 2006 fue encarcelada acusada de cohecho y alteración de precios en concurso y subasta pública, así como fraude. Lo más gracioso es que abandonó la cárcel bajo fianza cinco meses después. Ahora, y pese a su sonrisa, planean sobre su cabeza 12 años de cárcel.
Desde la platea, los pobres jalean. A los que la crisis les retuerce las entrañas quieren ver, desde primera fila, como desahucian a los cerdos de la buena vida. Quieren ver que de la realidad, no se escapan ni ellos. Quieren oler la sangre. Saciar la venganza. Quieren ver a los hijos de puta despellejados. A los protagonistas muertos.

Y mientras pasan los créditos, movemos el rabo satisfechos. Nos tiran un hueso y lo roemos ávidos sin saber, que la chuleta la siguen devorando otros.

sábado, 18 de septiembre de 2010

A Melilla hemos de ir...

Agárrense. En este país que un español se desplace por su territorio puede resultar molesto. Incluso inoportuno. Como lo oyen. Y esperen que viene lo mejor: En este país que una discoteca se llame La Meca no sólo puede resultar un fastidio sino que pueden llegar a tacharlo de irrespetuoso. Yo se lo advierto, de aquí a cuatro años estamos todos de psicoanalista. Me indigna que la gente se forme una opinión de lo que pasa en base a las gilipolleces que sueltan todo el día por la boca los de la palestra, pero me indigna mucho más que confundamos tolerancia con estupidez.
El conflicto de España con Marruecos tiene varias vertientes, pero el de Ceuta y Melilla no es una de ellas. En esas ciudades hay la tensión que provoca un primer mundo viviendo colindante con un tercero, ni más ni menos. Porque lo cierto es que Ceuta y Melilla nunca fueron de Marruecos, pero le necesitan tanto como el país africano necesita a Ceuta y a Melilla. A unas Ceuta y Melilla europeas. Ambas ciudades viven gracias al comercio con Marruecos y este comercio nutre a toda la cornisa norteña del Rif. Y es indudable que si estas ciudades pasaran bajo soberanía marroquí, dicho comercio cesaría porque desaparecerían ciertas prebendas otorgadas por la gran madre Europa. Es lo que se conoce como simbiosis.
Así que a ver si nos dejamos de gilipolleces partidistas y empezamos a pensar como un Estado. Y luego está el tema tolerancia. Si una chavala puede ir con velo o no a la escuela es un tema espinoso. Que no puedas tomarte una copa en un recinto con minarete dentro de un país que, sí, tiene una población creciente de musulmanes, pero no deja de ser una minoría marginal. Es un absurdo. El tema no va más allá de la anécdota, pero si empezamos a ceder en nombre de la tolerancia y el respeto dentro de poco llevar en España a la virgen del Carmen colgada del cuello empezará a ser una ofensa. Y por ahí sí que no paso.

martes, 14 de septiembre de 2010

¿Echamos a Zp?

En estas épocas de crisis todo sube. Todo menos el autoestima, las pensiones y el PSOE en las encuestas. Sube el IPC, el paro, el IVA, la furia, la desesperación, los votantes del PP… La cuesta de enero dura ya doce meses y las piernas se resienten. Entonces tomamos una decisión tan cómoda como estúpida. Nos paramos a medio camino, nos dejamos rodar hasta el fondo y desde el suelo suplicamos ayuda y cargamos contra las instituciones, culpables de todos nuestros males.
Estos días se habla de los deberes como si la soberanía fuera cosa de un ente marciano y la única función de los gobernantes la búsqueda sin fin de sistemas para aplicar las políticas de unos expertos (que nunca nadie ha visto) para decidir sobre nuestro rumbo (hacia nadie sabe dónde). Porque si ellos son pérfidos y cansinos, los ciudadanos no nos quedamos nada cortos: Si el crío va mal en el cole la culpa la tiene el sistema educativo, si no viene el autobús la consellería de Infraestructuras y Transporte y si tengo tos, me cago en Trini.
La figura política de Zp no sobrevivirá al millón de personas que se concentrará en Madrid clamando su dimisión el 29 de Septiembre. Eso lo sabe hasta Rajoy, que espera en la sombra relamiéndose su falta de liderazgo. Creo que estamos, como siempre, gastando demasiadas energías en buscar culpables y muy pocas en buscar soluciones.
Porque en esta época de crisis todo sube. Todo menos el esfuerzo, el trabajo y la reflexión sobre nosotros mismos.

Yo para la crisis les recomiendo que sigan las indicaciones que el Cavaliere ofreció a sus nuevas generaciones: «Busquen trabajo en el extranjero, cásense con ricos y sobre todo, no lean la prensa».

jueves, 9 de septiembre de 2010

«A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos»

41 votos de diferencia han sacado adelante, en la Eurocámara, la resolución que censura la política de Sarkozy que promueve la expulsión de los gitanos rumanos. 41. Lo que significa que casi la mitad de los 633 señores que ese día ocupaban sus euroasientos están de acuerdo con el enano francés.
A mediados del año pasado (no sé si lo recuerdan ya), el ayuntamiento de Foggia, al sureste de Italia, decidió crear una línea de autobuses sólo para residentes. Los inmigrantes tenían que coger otra. Hubo polémica, pero en Berluscolandia cabía esperarse cualquier cosa y nadie le dio mayor trascendencia.
Que tenemos un problema con la inmigración y la libre circulación de personas entre los países de la Unión es evidente, pero ahora lo que hay que debatir es si la solución pasa por poner los muros más altos. Debatirlo, como dije. No tomar una decisión de forma unilateral en contra de media Europa y conseguir ser el hazmerreír de medio planeta. Sí, hazmerreír, porque lo de la Unión Europea ya no se lo cree nadie.
Además, ¿son esos los modales de un europeo?
Sé que soy pesada con la retórica de las formas, pero echar a la gente de tu país con el único criterio de la raza es irritante, chauvinista, mezquino y grosero. Y hacer una quedada para quemar el Corán es del género idiota. Además de ruin y perverso.

Un tufillo nazi se cuela por las narices del mundo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pequeños cabrones

Son pequeños tiranos. Puedes verlos por tu calle, al doblar la esquina. Se comportan como adultos enanos. Enanos y malvados. Visten y se mueven como payasos, porque creen que así se granjean el respeto de sus iguales. Otros payasos.
Fuman, insultan, escupen y pegan. Y beben. Se emborrachan con la avidez congénita de los adolescentes, pero todavía son unos niños. En Vigo se presenta ya más de una denuncia al mes de padres maltratados por sus hijos. No pueden con ellos. Gritan, dan patadas, faltan al respeto y golpean. Muchos aun no han alcanzado los 14 años.
Hasta 9.000 denuncias de este tipo se produjeron el año pasado en nuestro país. Y yo me pregunto. ¿Quiénes son los responsables? ¿Los padres que los malcrían o el Gobierno que malcría a los padres? Seguramente es la pescadilla que se muerde la cola.
La Xunta ha sacado nueva iniciativa para el nuevo curso. Dar autoridad a los profesores. Sí, autoridad como la que tiene el policía. Perros guardianes. ¿Saben qué ocurre cuando se le otorga autoridad a un hombre que no sabe imponerla por sí mismo? Hagan cábalas. Porque a mí todo esto me parece dar palos de ciego.
Imagínense ahora la escena: Un padre le da un sopapo a un chaval en la calle. Dedos acusadores se ciernen sobre él. Lo tachan de lacra social, lo meten entre rejas y le imponen una orden de alejamiento. Al crío lo envuelven entre psicólogos y diálogo, justificando sus caprichos en lugar de ponerles freno. 20 años después, el tirano, adulto por fin, se hace con una escopeta y se carga a su mujer. Y desde las esquinas murmuran: «Claro, su padre le pegaba». ¿Una locura?

Miembros y miembras, una advertencia, la sociedad de las buenas formas que estamos creando apesta. Y ese tufo sólo puede desprenderlo la podredumbre.

martes, 17 de agosto de 2010

Arde Galicia y se relamen los necios

La regla del 30 dice que cuando la temperatura roza los 30 grados, los vientos soplan por encima de los 30 kilómetros por hora y la humedad se sitúa por debajo del 30 por ciento, el riesgo de incendio es elevado. A mí se me ocurre otra regla, también con números. Cuando los presupuestos destinados a la limpieza de montes bajan, cuando los ambiciosos entienden que es su momento y los presidentes de la Xunta ocultan datos, mala cosa.
No hace ni cuatro años que Galicia era una antorcha a ojos del mundo. El verano del 2006 fue un fiasco. Un fiasco digo porque los montes estaban a monte (valga la redundancia) y los gobernantes en las Batuecas. Ese año se calcinaron en nuestra comunidad 82.000 hectáreas de superficie arbolada. Sé que el dato no les dice nada, pero si les digo que es un área equivalente a 240 Central Parks, o que abarca una extensión similar al 18% de toda la provincia de Pontevedra; la cosa cambia.
Todos los veranos se abren con la misma cantinela. La presentación de un plan para prevenir los fuegos que superará al anterior por esto, por lo otro y bla, bla, bla. En realidad, se juntan en la delegación del Gobierno unos cuantos señores de traje que se dan palmaditas en la espalda y se congratulan por lo merecidos que son sus exorbitantes sueldos. Este verano en concreto, el Pladiga vino a sustituir al Infoga (a juzgar por lo que se está viendo, mismos perros con distintos collares).
Y volvemos a lo mismo de siempre, a las zancadillas, la mezquindad y a la exaltación de lo necio. ¡Viva el alzhéimer y la vanidad! Y cómo escuece cuando hay muertos de por medio. Porque cualquier tragedia se puede usar para conseguir réditos electorales. Porque tus cagadas son mis triunfos y el sentido de estado, de nación o de comunidad, me lo paso por el forro de los… “Tirar cabichas 4 puntos” yo añadiría, “hacer leña del árbol caído, más cuando éste está calcinado, 4 legislaturas”.

Menos mal que se acercan las nubes...

martes, 10 de agosto de 2010

Sella 2010: partida y regreso

Todo parecía presagiar el desastre. Varios kilómetros antes de llegar a Arriondas los coches acumulados por los arcenes convivían con toneladas de basura, puestos ambulantes regidos por gordos sudorosos y sucios y cientos de miles de personas en un estado etílico lamentable. Avanzábamos con muchísima dificultad.
Hinchamos nuestra lancha con la ayuda de un surtidor de aire, nos armamos con remos y provisiones y encaramos el Sella con más resignación que ganas. Tardamos algo más de 10 minutos en decidir cómo íbamos a subirnos: sin empaparnos y sin volcar, claro. Los borrachos de ambas orillas empezaban ya a vitorearnos, impacientes por ver cómo tres monísimas mujeres iban a acabar caladas de pies a cabeza, antes incluso de empezar el descenso. Suerte del principiante supongo, pero conseguimos salir a flote con cierta elegancia y también, he de decirlo, bastante secas.
Rondaban las cuatro de la tarde. Los 900 palistas que competían en la bajada ya habían alcanzado Ribadesella hacía horas y por el cauce del río tan sólo quedaba algún despistado. Algún despistado y nosotras.
Nos dimos cuenta tarde que habíamos colocado mal los remos. Cuando quisimos dar la primera palada comprendimos que los habíamos montado al revés y que era mucho más corta la parte que entraba en el agua que la que sobresalía dentro de la balsa. Sólo fuimos capaces de corregir uno de ellos. El otro, casi tan terco como yo, no quiso desenroscarse por más que lo intentaron fornidos alcohólicos que chapoteaban por el río.
Nos encontramos por primera vez solas ante aquel paraje natural, tan precioso como temible. Temible porque por primera vez fuimos conscientes de que con aquella lancha hinchable, un par de remos mal colocados, algo de comida, un teléfono y mucho alcohol, teníamos que desplazarnos al menos varios kilómetros para encontrar algo de civilización. Nos quedamos quietas por un segundo evaluando la situación y pronto la risilla nerviosa dio lugar a la carcajada más sonora. No recuerdo bien quién apuntó el comentario más inteligente hasta el momento: «¡Hay que tajarse!».

Hoy, muchos días después de la gesta, diré que las agujetas merecen la pena, que el panorama desolador de la llegada se deja atrás con la compañía adecuada y que ir al descenso sin enfrentarse al Sella no tiene sentido.

miércoles, 28 de julio de 2010

Y dijo el toro al morir...

Hace unos días saltaba la noticia. Sanidad iba a estudiar la posibilidad de prohibir la venta de bollería industrial en los colegios. Con la medida pretenden acabar con la obesidad infantil. Hoy, el pleno catalán aprobó la Iniciativa Legislativa Popular que abolirá las corridas de toros en Cataluña a partir del 2012. Estos pretenden evitar el maltrato animal y una forma de cultura que tachan de salvaje.
Mi tiempo de aguantar a las monjas y corretear por los recreos está bastante olvidado. Tampoco vivo en Cataluña y la verdad es que el de los Toros es un espectáculo que nunca pude soportar. Sin embargo, me atormenta la idea de vivir en una sociedad que va poniendo barreras allá por donde pasa.
Sí, los niños están gordos y los padres necesitan unas hostias, pero eso no justifica una injerencia en los derechos de nadie. Pasa lo mismo con el tema cuernos.
Siempre nos hemos regido por la premisa de prohibir aquellas acciones que atropellan la vida tranquila de los demás. Esa frase tan bonita de: «Mi libertad llega hasta donde llega la del otro». Me gustaría saber desde cuando en este país se ha optado por prohibir algo simplemente porque a una mitad le apetece imponer lo que debe ser moralmente aceptable para la otra mitad. Bueno, se me ocurre un cuando, pero está lejos de la democracia.

martes, 20 de julio de 2010

Porque yo lo valgo

Olfateamos la pasta como los buitres la muerte. Nos lanzamos sobre los verdes con la misma voracidad carroñera con la que se abalanzan las rapaces sobre los cadáveres. Miro ahora hacia el Elíseo.
Hasta el momento L´Oréal era sólo un champú. Ahora, el Gürtel francés ahoga la bandera gala de espuma anti caspa. Al señor Sarkozy lo acusan de haber recibido para su campaña electoral de 2007 sobres con la friolera de 150.000 euros. Cortesía de la heredera de Lilliane Bettencourt.
La contable de la multimillonaria aseguró que varios políticos de la derecha francesa, entre ellos el pequeño Nicolás, estaban financiados por sustanciosas sumas de dinero. A cambio, todo ello, de favores fiscales.
Por lo visto, la gestora de la fortuna, Patrice de Maistre, le pidió a la contable que sacase una golosa cantidad de billetes y que se los pasase a Eric Woerth. No quiero aburriros con nombres, baste saber que el tipo en cuestión era el tesorero del partido de Sarko y el actual ministro de Trabajo del país.
Y como suele pasar en estos casos, se empieza a tirar del hilo y uno no ve el volumen de la tragedia hasta que la alfombra ya está deshilachada por completo. La mujer de Woerth fue asesora fiscal de Bettencourt hasta que se destapó la mierda. ¿Casualidad?
Tranquis, estas cosas pasan en otros países. Aquí ganamos Mundiales.

domingo, 11 de julio de 2010

Sabina en Coruña, crónica de un concierto

Once menos cuarto de la noche. ¿Dónde crees que vas? El 10 de julio se dibujaba en el calendario coruñés y el genio de Úbeda, bombín en ristre, arrancaba con un solo desafinado. El Coliseum permanecía impasible, más pendiente de la cerveza y los souvenirs que del espectáculo que se gestaba sobre el escenario.
Sabina tiró de estrategia de orquesta con la clase de un maestro “No recuerdo ya las veces que he venido a Coruña, porque uno nunca cuenta las veces que vuelve a casa”. Seguimos impertérritos. Recitó la misma canción del poeta borracho y su musa y tras el último guiño a la ciudad, se armó con la guitarra y lo intentó de nuevo.
Tuvieron que llegar Aves de paso para que el público empezara a revolverse en sus asientos. Recorrió la sala con la mirada ¿Os van los clásicos? Sabina bombardeó con su repertorio más notable, dispuesto a calentar el Coliseum aunque fuera a hostias.

Panchito Varona condujo a los suicidas y Mara Barros fue como un dolor de muelas. Sabina se quebró, porque un caballero puede aguantar estoico la frialdad de su público, pero no el agravio a una dama. “Métete el silbido por el culo” espetó vestido de camuflaje. Recogió a Marita con Y sin embargo, pero tuvo que pararse al final. Le hervía la sangre. “¿Cuánto te ha costado la entrada? Te la pago, que llevo suelto” bramó contrariado. Tal vez fueron sus palabras o el calor de Praga, pero no hubo más interrupciones.

Tuvo Sabina que avisar que ya era demasiado tarde, para que los culos ardieran por fin. Entre la cirrosis y la sobredosis un par de ciegos jugaban a hacerse daño. El público estaba, ahora sí, entregado. Adiós y ojalá que volvamos a vernos. Las gradas se levantaron unánimes, los brazos mecieron al cantante como el mar que una vez le enamoró. Y nos dieron las diez y las once… La ola ya era imparable. Jaime Asua abrió en los bises El caso de la rubia platino. Sonaron más clásicos y protestaron los corazones, pero aquello ya era el final de la noche. El de Úbeda se despidió con crisis, que sonaba enlatada desde algún lugar, de un público frío y cateto que sólo se libró de su cobardía a golpe de clásicos.

Os casco el Tracklist de la noche:

1. Tiramisú de limón. Vinagre y Rosas
2. Viudita de Clicqout. Vinagre y Rosas
3. Ganas de… Esta boca es mía
4. Medias Negras. Mentiras piadosas
5. Aves de Paso. Yo, mí, me, contigo
6. Peor para el sol. Física y Química
7. Por el bulevar de los sueños rotos… Esta boca es mía
8. Llueve sobre mojado. Enemigos íntimos (con Jaime Asua)
9. Pacto entre caballeros. Hotel, dulce hotel
10. Conductores suicidas. Física y Química. (Panchito Varona)
11. Como un dolor de muelas. (Mara Barros)
12. Y sin embargo te quiero. (Mara Barros)
13. Y sin embargo. Yo, mí, me, contigo
14. Praga. Vinagre y Rosas
15. Una canción para la Magdalena. 19 días y 500 noches
16. Peces de ciudad. Dímelo en la calle
17. Embustera. Vinagre y Rosas
18. Quién me ha robado el mes de abril? El hombre del traje gris
19. 19 días y 500 noches. 19 días y 500 noches
20. Princesa. Juez y parte
21. Amor se llama el juego. Física y Química
22. Noches de boda. 19 días y 500 noches
23. Y nos dieron las 10. Física y Química
24. El caso de la rubia platino. 19 días y 500 noches (Jaime Asua)
25. Contigo. Yo, mí, me, contigo
26. La del pirata cojo. Física y Química
27. Pastillas para no soñar. Física y Química
28. Crisis. Vinagre y Rosas (enlatada)

lunes, 5 de julio de 2010

Definamos patria

El Congreso acaba de avalar la reforma que limita el voto del emigrante. Bueno, no se crean que será la revolución en las urnas. La medida afecta sólo a las municipales. Y digo sólo porque me parece una reforma cobarde. Y es que se libra en España un pulso, desde tiempos inmemorables, entre el sentido común y el color de la papeleta. Adivinen quién gana siempre.
Somos víctimas de nuestra propia mezquindad.
Cuando acuciaba la escasa demografía, se nos ocurrió darle voto al emigrante. Incentivos que creíamos inofensivos y que nos han estallado en la cara. Sí, abrimos las urnas al exilio como quien abre unas piernas en un prostíbulo y claro, ahora lamentamos la gonorrea.
La patria se hace a diario, diga lo que diga la RAE. Tenemos gente aquí que trabaja, que levanta el país con sus impuestos, que hila puntada a puntada el tejido de nuestra sociedad. Gente a la que, sin embargo, negamos el voto. Ahora, los que viven en el otro lado del planeta, los que ni aportan ni quieren saber, los que respiran y comen de otras latitudes… esos sí deciden. Zopencos unos, arrogantes otros.
Semifinales, ¿no? Suma y sigue.

miércoles, 30 de junio de 2010

De obviedades unánimes

Ayer fue el día de las víctimas del terrorismo. Unanimidad en el Congreso. Apretón de manos, Rey a la cabeza y palmadita en la espalda. Raya al medio, nudo a lo Windsor y sonrisa impecable. Desde ayer y para siempre amonestaremos a los que pisen la línea roja. ¡Qué palabras! ¡Cuánto sentimiento! Y la foto quedó memorable.
Eso sí, llegó 30 años tarde. ¿Saben por qué? Porque en este país cicatero y ramplón prima el terruño, la mezquindad y el codazo limpio. A los rojos y a los azules hace tiempo que no les empuja otra cosa que el poder. Y claro, el resultado es una ideología de boquilla que estriba en la negación del otro.
Tardamos 30 años en decidir que las víctimas son víctimas porque si hablamos de sentido de nación o de estado, la gente frunce el ceño y espira rancio. Señores, a ver si nos sacudimos la necedad de encima y espabilamos un poco. Eso, o nos atragantaremos otras tres décadas para sacar adelante un consenso sobre terrorismo, sobre enseñanza o sobre competencias territoriales.
¿Pero qué más da ya todo esto? Estamos en cuartos.

jueves, 24 de junio de 2010

Ni metas ni líderes

Así estamos, huérfanos. Sabe Dios hace cuanto tiempo que nos importa todo un carajo. No hablo de la factura de la luz ni del congelamiento de las pensiones. Demostrado está que cuando nos pinchan el peculio saltamos todos a la primera. No, me refiero a las cosas que importan. Las que nos mantienen despiertos.
Nuestros pies se mueven por inercia, al son de la Vuvuzela y claro, entre copa y copa y hoguera y hoguera, no vemos llegar los trenes. A veces los perdemos y otras, nos atropellan. No pediré disculpas por mi dureza. No me da la gana de estar de luto porque139 kilómetros por hora arrollaran a un grupo de chavales (en su mayoría eran menores de 28 años). No me da la gana ni con 12 muertos a la espalda.
La tragedia que salta a la vista son las pérdidas humanas. La que subyace en las vías de Casteldefells es la pérdida de la humanidad. De la conciencia de nosotros mismos. ¿En qué vamos pensando para jugarnos la vida de una forma tan estúpida? ¿En el Mundial? Y encima hay que tragarse las declaraciones del papá de turno acusando a la oscuridad o a la integridad del maquinista. Sí, buscamos a quién apuntar con el dedo para librarnos de la responsabilidad de haber criado estupidez. De paso, a ver si damos pena y conseguimos indemnizaciones.
Sé que estoy siendo políticamente incorrecta. Me da lo mismo.
También nos faltan líderes. Hablo de personas con arrestos, con sangre, con determinación. Parece que a unos y a otros ya sólo nos corre flojedad por las venas. Unos porque han descubierto que nuestra desidia roza límites insospechados y otros porque creemos de la inopia del medaigualismo una manifestación de rebeldía. Lacerantes unos, muertos otros.

Olé a todos. A seguir perdiendo trenes.